jueves, 7 de octubre de 2010 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

El origen de la Universidad Argentina

La corona imperial hispana tuvo la educación, desde los orígenes del imperio, como preocupación prioritaria, tanto de los “hijos de los indios” como de los españoles. La educación superior fue desde los comienzos, una de las prioridades que impuso la corona. Testimonio de esta preocupación es la fundación de la primera Universidad en Santo Domingo, el 28 de octubre de 1538, apenas a cuarenta y seis años del Descubrimiento de América, en el lugar donde llegó Cristóbal Colón, donde los europeos pisaron por primera vez suelo americano.

El Rey Carlos I de España y V de Alemania, y el Papa Pablo III por Bula Im Apostulatis establecía la primera Universidad en el continente americano.

Conforme a las resoluciones del Primer Sínodo convocado desde Santiago del Estero en 1597, por el obispo Monseñor Fernando de Trejo y Sanabria, dispuso la fundación de un Seminario en la Villa de Nueva Madrid de las Juntas, dando cumplimiento a la Real Cédula de Felipe II de 1592, que mandara la fundación de seminarios en las diócesis de Indias. Nada se sabe y aún se duda si aquel seminario llegó a funcionar.

Hacia 1606, modestamente actuaba un seminario en la capital de Santiago del Estero (Achával, 1988). Se trataba de una “fundación incoativa”, sin verdadero carácter jurídico, según lo expresa el historiador Cayetano Bruno (Bruno, 1961).

Debido al informe del gobernador Ribera y del tesorero de la Catedral Francisco de Salcedo, el Rey dictó la Real Cédula el 25 de julio de 1609, que erigió el Colegio Seminario de Ciencias Morales bajo la dirección de la Campaña de Jesús. El 17 de diciembre de 1611 se inauguró solemnemente en Santiago del Estero el Colegio Seminario Santa Catalina Virgen y Mártir que señala el punto de partida de la enseñanza superior en Argentina.

Cabe aclarar que los jesuitas, por su prédica a favor de los aborígenes y por intrigas suscitadas por los encomenderos, debieron alejarse de Santiago del Estero, capital de la gobernación, y trasladarse a Córdoba (Alén Lascano, 1966). El obispo Trejo dictó entonces un auto encargando al párroco de Córdoba que hiciera gestiones para que los jesuitas tomaran a su cargo el Colegio Seminario (Achával, 1988).

El 15 de mayo de 1614, desde su sede episcopal en Santiago del Estero, el Obispo Trejo informaba al Rey que el 29 de julio de 1613 había dispuesto establecer el convictorio de San Francisco Javier y estudios universitarios en Córdoba. Era tal la preocupación del obispo Trejo por la educación superior que donó todos sus bienes incluyendo la casa en que él vivía, para la fundación de los estudios de carácter superior. El hecho que los institutos hayan funcionado en forma incoativa, es decir sin la autorización previa de las autoridades máximas, evidencia la voluntad del pueblo en apoyo a la iniciativa del Obispo.

Es evidente que cuando una institución se origina por voluntad de la comunidad, tiene verdadera validez, más que la establecida por un poder extraño. El origen democrático otorga autoridad genuina y se justifica con mayor firmeza, que cuando es iniciativa de la fuerza del poder. La autoridad del Rey y de la Iglesia respaldó posteriormente la obra que estaba ya en funcionamiento.

Los antecedentes expuestos se basan en las Actas del Cabildo Eclesiástico referentes al Colegio Seminario y en la autoridad de los historiadores Cayetano Bruno (1961), Vicente Sierra (1944, 1952, 1955, 1970), José Néstor Achával (1988 y 1993) y Luis Alén Lascano (1996).

Santiago del Estero experimentó esta situación, no solamente en aquellos primeros tiempos. La facultad de Ingeniería Forestal –que reanudó los estudios de nivel universitario- se inició gracias al apoyo del poder provincial y por gestión de un ministro, el Dr. Horacio G. Rava, que respaldó las acciones que habíamos realizado en Santiago del Estero, y así se pudo reestablecer la actividad universitaria en Santiago del Estero. Cuando ya funcionaba la facultad solicitamos el apoyo de la Universidad de Córdoba, que le dio “validez académica”, pero no la sostuvo durante los diez primeros años, “1958 – 1968”.

Similar proceso tuvo la Universidad Católica de Santiago del Estero, fundada por laicos en 1960 y sostenida por el pueblo de Santiago del Estero mediante las cuotas que aportaban los estudiantes; necesitaba el apoyo de la Universidad Católica de Santa Fe para su reconocimiento oficial.

Es evidente que en los primeros tiempos, la jerarquización de los estudios del máximo nivel, no se manifestaba con la claridad que suponemos actualmente. El seminario era el encargado de la formación de los sacerdotes, únicos intelectuales educados sistemáticamente. No resultaba de fácil comprensión la relación que podía existir entre estudios secundarios, estudios superiores y estudios universitarios. Estudios universitarios se interpretaban como aquellos de elucubración puramente intelectual, para lo cual, en el imperio español se fundamentaban especialmente en la autoridad del Santo Tomás de Aquino y en el Doctor “eximius” padre Francisco Suárez. El colegio Santa Catalina Virgen y Mártir, impartía estudios superiores: metafísica, filosofía y teología.

El breve papado de S. S. Gregorio XV del 8 de agosto de 1621, venía a corroborar la real disposición del 13 de junio de 1613 por la cual se concedía por 10 años a los Obispos de Indias Occidentales la potestad de conferir grados de bachilleratos, licenciaturas, magistraturas y doctorados, a los que hubieran estudiado durante cinco años en los colegios formados por la Compañía de Jesús, en las islas Filipinas, Chile, Tucumán y Río de la Plata, donde no había universidades de estudio general que distaran por lo menos doscientas millas de las universidades públicas. Al principio sólo se admitieron estudiantes para el sacerdocio. Recién en 1764 pudo recibirse a seglares (Achaval 1988).


Néstor René Ledesma

miércoles, 4 de agosto de 2010 | | 2 comentarios (Dejar un comentario)

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lunes, 14 de junio de 2010 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

El origen de la Universidad Argentina

(Del libro Universidad en Santiago del Estero)

La corona imperial hispana tuvo a la educación, desde los orígenes del imperio, como preocupación prioritaria, tanto de los "hijos de los indios" como de los españoles. La educación superior fue desde los comienzos, una de las prioridades que impuso la corona. Testimonio de esta preocupación es la fundación de la primera Universidad en Santo Domingo, el 28 de octubre de 1538, apenas a cuarenta y seis años del Descubrimiento de América, en el lugar donde llegó Cristóbal Colón, donde los europeos pisaron por primera vez suelo americano.
El Rey Carlos I de España y V de Alemania, y el Papa Pablo III por Bula Im Apostulatis establecía la primera Universidad en el continente americano. Conforme a las resoluciones del Primer Sínodo convocado desde Santiago del Estero en 1597, por el obispo Monseñor Fernando de Trejo y Sanabria, dispuso la fundación de un Seminario en la Villa de Nueva Madrid de las Juntas, dando cumplimiento a la Real Cédula de Felipe II de 1592, que mandara la fundación de seminarios en las diócesis de Indias. Nada se sabe y aún se duda si aquel seminario llegó a funcionar.
Hacia 1606, modestamente actuaba un seminario en la capital de Santiago del Estero (Achával, 1988). Se trataba de una “fundación incoativa”, sin verdadero carácter jurídico, según lo expresa el historiador Cayetano Bruno (Bruno, 1961).
Debido al informe del gobernador Ribera y del tesorero de la Catedral Francisco de Salcedo, el Rey dictó la Real Cédula el 25 de julio de 1609, que erigió el Colegio Seminario de Ciencias Morales bajo la dirección de la Campaña de Jesús. El 17 de diciembre de 1611 se inauguró solemnemente en Santiago del Estero el Colegio Seminario Santa Catalina Virgen y Mártir que señala el punto de partida de la enseñanza superior en Argentina.
Cabe aclarar que los jesuitas, por su prédica a favor de los aborígenes y por intrigas suscitadas por los encomenderos, debieron alejarse de Santiago del Estero, capital de la gobernación, y trasladarse a Córdoba (Alén Lascano, 1966). El obispo Trejo dictó entonces un auto encargando al párroco de Córdoba que hiciera gestiones para que los jesuitas tomaran a su cargo el Colegio Seminario (Achával, 1988).
El 15 de mayo de 1614, desde su sede episcopal en Santiago del Estero, el Obispo Trejo informaba al Rey que el 29 de julio de 1613 había dispuesto establecer el convictorio de San Francisco Javier y estudios universitarios en Córdoba. Era tal la preocupación del obispo Trejo por la educación superior que donó todos sus bienes incluyendo la casa en que él vivía, para la fundación de los estudios de carácter superior. El hecho que los institutos hayan funcionado en forma incoativa, es decir sin la autorización previa de las autoridades máximas, evidencia la voluntad del pueblo en apoyo a la iniciativa del Obispo.
Es evidente que cuando una institución se origina por voluntad de la comunidad, tiene verdadera validez, más que la establecida por un poder extraño. El origen democrático otorga autoridad genuina y se justifica con mayor firmeza, que cuando es iniciativa de la fuerza del poder. La autoridad del Rey y de la Iglesia respaldó posteriormente la obra que estaba ya en funcionamiento.
Los antecedentes expuestos se basan en las Actas del Cabildo Eclesiástico referentes al Colegio Seminario y en la autoridad de los historiadores Cayetano Bruno (1961), Vicente Sierra (1944, 1952, 1955, 1970), José Néstor Achával (1988 y 1993) y Luis Alén Lascano (1996).
Santiago del Estero experimentó esta situación, no solamente en aquellos primeros tiempos. La facultad de Ingeniería Forestal –que reanudó los estudios de nivel universitario- se inició gracias al apoyo del poder provincial y por gestión de un ministro, el Dr. Horacio G. Rava, que respaldó las acciones que habíamos realizado en Santiago del Estero, y así se pudo reestablecer la actividad universitaria en Santiago del Estero. Cuando ya funcionaba la facultad solicitamos el apoyo de la Universidad de Córdoba, que le dio "validez académica", pero no la sostuvo durante los diez primeros años, 1958 – 1968.
Similar proceso tuvo la Universidad Católica de Santiago del Estero, fundada por laicos en 1960 y sostenida por el pueblo de Santiago del Estero mediante las cuotas que aportaban los estudiantes; necesitaba el apoyo de la Universidad Católica de Santa Fe para su reconocimiento oficial.
Es evidente que en los primeros tiempos, la jerarquización de los estudios del máximo nivel, no se manifestaba con la claridad que suponemos actualmente. El seminario era el encargado de la formación de los sacerdotes, únicos intelectuales educados sistemáticamente. No resultaba de fácil comprensión la relación que podía existir entre estudios secundarios, estudios superiores y estudios universitarios. Estudios universitarios se interpretaban como aquellos de elucubración puramente intelectual, para lo cual, en el imperio español se fundamentaban especialmente en la autoridad de Santo Tomás de Aquino y en el Doctor "eximius" padre Francisco Suárez. El colegio Santa Catalina Virgen y Mártir, impartía estudios superiores: metafísica, filosofía y teología.
El Breve papado de S. S. Gregorio XV del 8 de agosto de 1621, venía a corroborar la real disposición del 13 de junio de 1613 por la cual se concedía por 10 años a los Obispos de Indias Occidentales la potestad de conferir grados de bachilleratos, licenciaturas, magistraturas y doctorados, a los que hubieran estudiado durante cinco años en los colegios formados por la Compañía de Jesús, en las islas Filipinas, Chile, Tucumán y Río de la Plata, donde no había universidades de estudio general que distaran por lo menos doscientas millas de las universidades públicas. Al principio sólo se admitieron estudiantes para el sacerdocio. Recién en 1764 pudo recibirse a seglares (Achaval 1988).


Néstor René Ledesma

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jueves, 19 de noviembre de 2009 | | 1 comentarios (Dejar un comentario)

Mirando hacia el futuro

Discurso pronunciado en el III Congreso Provincial de Ecología de Santiago del Estero, 1998.


Tres días meditando sobre la problemática ecológica crea la conciencia de la armonía entre lo natural y lo humano. No hablamos hoy como los adultos, de gesto solemne. Nos interesan los que tienen delante de sí un largo sendero que recorrer. Porque están en los umbrales de sus vidas.

Imaginemos como será el tiempo futuro que les tocará vivir. Pero este tiempo presente es como la inercia del pasado. Son como los últimos restos de conductas, de maneras de vivir que se consideraban tradicionales.

Cuando hablamos de problemática ecológica nos encontramos, en este tiempo presente, con las consecuencias de conductas, de maneras de actuar ejercidas por gobernantes y empresarios en los últimos 100 años. Santiago del Estero es testimonio viviente. Nuestro hermoso paisaje que encantaba a los visitantes en el siglo pasado; ¿Cómo está en la actualidad?

Las riquezas naturales de nuestro territorio provincial: bosques, yacimientos mineros, tierras agrícolas, aguas surgentes, aguas subterráneas, praderas sin límites, etc. han sido degradadas, desfiguradas, empobrecidas. Las riquezas mal manejadas fueron solamente instrumento para esclavizar a nuestro pueblo, para empobrecerlo hasta límites insoportables, hasta obligarlo a buscar "otros horizontes". Es que la degradación de los ecosistemas naturales se expresa en la degradación de los ecosistemas humanos.

Nuestro pueblo santiagueño vio cómo se desfiguraba su paisaje, ya no veía las bellezas de su Provincia; su ECO, su casa, no era lo mismo, no la encontraba. Se sentía como desterrado en su hábitat, esa Provincia ya no era su casa de antes.

Agobiado por las conductas retrógradas de empresarios y gobernantes sentía el peso de trabajos primitivos que estaba obligado a realizar, apenas para sobrevivir, donde e1 mismo hombre es la fuerza motriz, el que reemplaza al H.P. de los motores, a las bestias de labor. Solitario, sin familia, cuántas veces se habrá sentido vacío, siendo padre no saber quienes son sus hijos, y los hijos a su vez, sin saber quien es su padre. Niñez y juventud sin la protección de la familia, porque el atraso y la miseria impiden la constitución de las familias.

El niño desamparado no se educa, no se instruye. Sin instrucción, sin oficio, sin una capacitación en los tiempos actuales el hombre es simplemente "mano de obra". Mano de obra no especializada. No tiene trabajo. No puede vivir. No tiene derecho ni siquiera a la vida. Llega al límite de sus esperanzas, no acepta anularse, ser nada. Emigra. Busca "mejores horizontes". Llega a los suburbios industriales de las grandes urbes. Allá la miseria es peor. A la pobreza se agregan las miserias morales: la droga, la delincuencia, la cárcel.

La degradación del ecosistema natural, es decir la degradación ecológica, se expresa en la degradación de los ecosistemas sociales humanos. Esta es la herencia de un tiempo pasado. El presente es la inercia de ese pasado. Es e1 presente que Santiago del Estero ha recibido como herencia. Es lo que hemos heredado. Pensemos benévolamente que aquellos hombres no sabían de ecología. Que ignoraban. El que no sabe, pensemos, no es culpable de no saber. No se amargue la juventud. Hagamos de cuenta que eso ya pasó. La juventud es tiempo futuro. No juzguemos al pasado. No hemos vivido en aquellos tiempos. Pensemos en los problemas a resolver. Piensen ustedes que no están desamparados en la lucha que deberán enfrentar.

Hace cuarenta años, en 1958, pudimos iniciar las actividades universitarias en nuestro Santiago del Estero, ante el panorama que ya entonces se presentaba. Después de años y años de sembrar la idea, logramos el primer éxito. Establecer la educación en el más alto nivel, entre nosotros. La mediocridad encumbrada se oponía al progreso.

Confiando en el talento de nuestra juventud, establecimos la primera avanzada. Logramos iniciar nuestra Universidad.

En 1958 fundamos en esta ciudad, para el país, la primera Facultad de Ingeniería Forestal en la República Argentina. Santiago del Estero recuperó la educación Superior. Santiago del Estero, hace cuatrocientos años fundó la Universidad en la Argentina. Recuperó la capacidad de educar a su juventud al mayor nivel. Teníamos plena conciencia que recién después de cincuenta años de su fundación, podríamos palpar los primeros frutos positivos de la Universidad.

Van cuarenta años. Ustedes, jóvenes estudiantes secundarios hoy, iniciarán, en los próximos años, sus actividades profesionales. Nuestra profecía empezará a cumplirse, al iniciarse los próximos diez años. Tendremos los primeros profesionales maduros formados en esta Universidad nuestra. Profesionales capacitados en las ciencias. Científicos con alma santiagueña, que actuarán con amor a esta nuestra Patria.

Con un espíritu nuevo. Con la capacidad de ciudadanos del siglo XXI. Con el talento de nuestra juventud. Con la ilustración científica de excelencia que otorgará nuestra Universidad. Con la pujanza que otorga la fe en sí mismo, ejerciendo sus potencialidades, nuestra brillante juventud. Nuestros sueños se convertirán en realidad. Recordaremos entonces, a estos Congresos Estudiantiles Provinciales de Ecología. El despertar de la conciencia ecológica que ellos provocaron por aquellos años, a fines del siglo XX. El paisaje santiagueño, que al finalizar el siglo XX no se podía recocer, por la torpe ignorancia. Ese paisaje por entonces se estará reconstruyendo.

Por acción de la capacidad científica. Por que nuestro pueblo habrá recuperado ya, su fe en Santiago. Porque los gobiernos serán ejercidos con auténtico espíritu santiagueño.

Santiago será entonces, el que siempre debió ser. Sobre la epopeya de nuestra historia, asimilando lo que hoy aparece como una derrota, dará el estímulo espiritual para que en el tiempo futuro reconstruya en plenitud su ecología.

Recuperemos nuestro hermoso paisaje santiagueño, la plenitud nuestra ecología natural, cultural, social y económica. Así resurgirá el placer de vivir en Santiago del Estero.


Néstor René Ledesma


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martes, 15 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

Degradación del hombre y su medio ambiente

Los gobernantes de ayer degradaron al santiagueño de hoy. Degradaron a la comunidad humana, le quitaron los recursos, empezando por los más valiosas recursos naturales, lo empobrecieron. Llegó hasta el límite de no poder constituir su familia, ni su vivienda, ni suficiente nutrición, ni educación, ni salud, etc. La degradación del ecosistema humano fue tan profunda que emigró mas de la mitad de la población: 700.000 desertores y solamente 600.000 en el campo de batalla de la vida diaria... luchando en Santiago. Así degradaron al santiagueño.

Al conceder los recursos naturales de la provincia, las aguas: de riego, subterráneas, termales, surgentes, freáticas; los bosques, los yacimientos calcáreos, los yacimientos metalíferos, los salinos, etc. La armonía natural, progresivamente se degradó. Bajo la figura de concesión, otorgaron, sin ninguna garantía, las riquezas de la provincia. No se exigieron planos ni condiciones que ofrecieran seguridad alguna.Los concesionarios no tenían, por lo general, ni la menor idea de los bienes que recibían. Ignoraban su calidad, no sabían manejarlos racionalmente. Los comerciaban a cualquier precio.Así se destruyó, en el pasado, el bienestar de generaciones de santiagueños.Aparecen claramente, en la actual situación de nuestro pueblo, los errores, las imprevisiones del pasado.

La ignorancia sobre las cualidades de nuestros extraordinarios recursos naturales, se manifiesta en la carencia de una política verdadera para el desarrollo de la Provincia. La pobreza heredada es su consecuencia lógica.


La imagen de la provincia

El Santiago de hoy se parece a un campo de batalla... "después de la batalla".El paisaje aparece arrasado. Los pueblos, la vegetación, la fauna... son la imagen de la destrucción sin misericordia. Nuestro hombre santiagueño, también aparece como el derrotado después de la batalla. Se siente desamparado. Se encuentra como perdido. No atina a interpretar por qué está así.


Consecuencias de conceptos erróneos

Con el argumento de dar trabajo al santiagueño, se improvisaron empresarios. Se les entregó la riqueza de la provincia. Así se destruyó el bienestar: lo que era "futuro" para entonces, son los problemas de hoy. Los "empresarios" obtuvieron ganancias. Ganancias mediocres. Su calidad de persona se reflejó en los resultados de su actuación: productos primarios, de calidad inferior, de poco valor, frecuentemente obsoletos, sin mercado...

En su ignorancia, ¿qué otra cosa podían hacer? Pero obtuvieran ganancias, amasaran fortunas acordes al nivel empresarial. Esta "política" nunca promovió el progreso de la provincia, ni trajo bienestar alguno al santiagueño. Después de lo experimentado, debemos pensar: ¿Tenemos derecho a repetir los mismos errores?

Nos preguntan ¿qué pueden hacer con sus recursos naturales? Un ministro me preguntó una vez para qué podía servir el quebracho. Le respondí: ¿ha visto usted las barandas de la hermosa escalera que adorna el acceso al piso superior su casa? Es de quebracho colorado, lustrado. Todo el mundo lo admira y usted me pregunta ¿para que podría servir?

Qué difícil resulta advertir el valor de los tesoros que tenemos ante nuestros ojos.Es que nuestra provincia no fue estudiada. No había institutos de investigación con capacidad para hacerlo.Hoy tenemos Universidad. Dos Universidades. Se empieza a estudiar la provincia. 400 años de abandono no se revierten fácilmente. Pero estamos empezando.


Visión real de la provincia

Santiago aún conserva grandes recursos naturales, a pesar de haber sido reiteradamente saqueada. Tiene además, un pueblo que trabaja y produce. Produce mucho y de calidad. Debemos lamentar que esa producción no representa riqueza ni produce bienestar. El desorden de la economía hace que nuestros valiosos productos, no aparezcan como santiagueños en las estadísticas. La leche santiagueña, del departamento Rivadavia, figura como santafesina; nuestro algodón aparece como del Chaco; la ganadería del Centro-Este figura como de Santa Fe. Las proteínas vegetales: soja, porotos, garbanzos, lentejas, etc., de nuestro departamento Pellegrini, aparecen como de Salta; las Termas de Río Hondo son absorbidas por Tucumán; el cemento portland es conocido como catamarqueño; el manganeso se vende como piedra bruta de Córdoba; los productos el Area de Riego, son norteños, no se sabe de dónde.

La producción de este bosque único en el planeta tierra, en manos de incapaces, sólo contribuyó con productos primarios: los pisaron como durmientes, los quemaron como leña, como carbón,... en este siglo XX, el siglo de la ciencia, del progreso. Santiago figura así como la provincia con menor producción, con menor PBI. Las políticas nacionales de desarrollo, por ese motivo, no la tomaron durante mucho tiempo en cuenta.

Es verdad que todavía no poseemos suficientes conocimientos sobre nuestra potencialidad. Pero ya hemos iniciado una nueva etapa: tenemos expertos santiagueños, capacitados en Santiago del Estero y en los mejores centros científicos del mundo. Estamos ya vinculados con el universo del conocimiento. Tenemos Institutos de Investigación Científica y Técnica.


La angustia por los problemas del presente

Argumentarán: tenemos problemas urgentes de miseria, debemos resolverlos. Esto mismo se planteó en el pasado, con la misma urgencia. Quisieron resolverlos ya mismo. Sin pensar dos veces. No sabiendo cómo hacerlo, produjeron la situación actual. Recibieron un bosque, nos legaron un fachinal. Y así, ¿dejaremos a nuestros hijos un desierto como herencia? ¿Tenemos ese derecho? Pero en aquel el pasado, nada se hizo para dar verdaderas soluciones. Nuestra actual situación no es la misma. Algo hemos hecho. Se recurre desesperadamente, una vez mas, a conceder los recursos naturales. Se habla de colonización, una vez más. Deberíamos preguntar: ¿qué entienden por colonización? Quizá entregar las tierras... ¿a quien? Con la idea de realizar una "agricultura pampeana". Ni la agricultura pampeana es sinónimo de gran riqueza, ni Santiago es región Pampeana.

Recordemos: Santiago produce, y mucho, variado y de calidad. Pero esta producción no representa todavía, riqueza ni bienestar para el santiagueño. Organicemos a nuestros productores. Así organizaremos nuestra economía. Asociaciones organizadas por estamentos de empresarios, de obreros, de profesionales, de artistas, etc., que nucleen a los iguales en conjuntos, que abarquen toda la provincia. Tengamos la conciencia que esta provincia es y debe representar una unidad. Una unidad en su conjunto. Unidad política, geográfica, económica... Es un pueblo con historia, con cultura, con riquezas extraordinarias. Un pueblo que trabaja, que produce, que lo merece todo.


Conclusiones

En nuestro largo pasado se destruyeron recursos únicos en el mundo. Europa no los había estudiado, en consecuencia, eran desconocidos. Con criterio exótico se los despreció. Se desfiguró el paisaje, se degradaron los recursos, se los "malvendió" al desconocer su verdadero valor. Se originó la pobreza, hasta extremos casi inimaginables. El pueblo, empobrecido, fue juguete de las ambiciones de extraños, de aventureros a quienes nunca les importó Santiago.

Venían a invertir. Progresivamente, disminuyeron nuestras riquezas.El salario del trabajador era menor que lo mínimo necesario para su nutrición de cada día. Perdió la salud física. No tuvo acceso a la higiene. Muchas enfermedades se han hecho endémicas. Por la inseguridad de su futuro, nuestros peones no pudieron constituir su familia: la niñez no tuvo protección familiar. La desorganización en los ámbitos empresarial, social, ecológico, económico, lo obligó a emigrar. "Migraciones golondrinas", o definitivas. Esta es la degradación del medio social humano, paralela a la degradación del medio natural, paralela a la degradación de los ecosistemas.

Los errores del pasado deben servirnos como experiencia.


Néstor René Ledesma

jueves, 10 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

La música del hablar

El hombre en su medio ambiente
Cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente... según dice el poeta.
Cuando escuchamos hablar a personas originarias de alguna provincia argentina, de inmediato podemos llegar a la conclusión de cuál es su origen. Cuando decimos éste que habla es un cordobés, un riojano, un misionero,... estamos diferenciándolo en un rasgo que es como síntesis del espíritu ambiental.
En el hablar de cada uno hay rasgos propios de los caracteres culturales de su terruño; entre los que se destaca lo que se suele llamar “tonada regional”. A los centros cosmopolitas no les agrada esta diferenciación del hablar regional, prefieren uniformar la expresión oral y que todos hablen de la misma manera. Todas estas observaciones me han inspirado analizar estas cuestiones, cada una en su origen y en muchos casos en las intensiones que involucra la expresión de la idea.
La música del hablar tiene todos los componentes de la música: melodía, ritmo, altura, tiempo,... Esto muestra la integración del ritmo del pensamiento con su expresión; y al mismo tiempo con las circunstancias que rodean a las personas en cada lugar.
La música es una expresión del espíritu humano, que aparece claramente en el folklore de cada región. El arte se inspira en el paisaje, en lo notable de la vida, también en las violencias del medio ambiente. Todo se integra en el cerebro; forma parte del sentir de cada persona, es una muestra de la integración del hombre con el medio, fenómeno que se produce a lo largo del tiempo. Esta integración no solamente se comprueba en la música, sino en las diversas manifestaciones del pensamiento humano.
Argentina, en su geografía, abarca prácticamente todas las variantes posibles en los climas templados del planeta. El país en su topografía, es llano en gran parte, pero hacia el oeste tiene monstruos orográficos tan grandes como los mayores del planeta. Argentina tiene, por lo tanto, una gran variación en sus climas, que podríamos decir también en su ecología, integrada por factores físicos, por las diversas expresiones de la vida vegetal, animal  y microbiana; y en plenitud por la persona humana.
La música de cada región nos expresa el complejo que rodea al ser humano. En el litoral, o más claramente en la Región Misionera, la música se nos manifiesta como la alegría de vivir. Interpretada por el arpa, un instrumento musical que no es originario de esa región, se lo ha adoptado como si fuera propio, y le da realmente el verdadero sentido de la música regional. Es expresión de un paisaje con montañas poco elevadas, donde llueve constantemente, los riachos juguetean entre la selva; el paisaje a su vez tiene un colorido verde agradable y frecuentemente cubierto de flores. Ahí surgen músicas alegres: el chamamé, la polca, y otras que transmiten esta belleza del ambiente regional.
Un poco más al sur, la música correntina nos habla del Paraná. Este inmenso río es como un gran parque que abarca casi mil kilómetros en territorio argentino. Juguetea el agua llena de islotes cubiertos de flores, y entonces aparece la música correntina, que nos habla de las márgenes del río.
Si vamos a otro extremo argentino, grandes montañas áridas, en la Puna, donde el hombre siente su soledad. Inspirado en las condiciones físicas de la región, crea una música adecuada: la baguala. El hombre grita, para sentir el eco de su voz, mitiga en esta forma la soledad.
Muy próxima está la zona incaica, donde el pueblo fue sometido a grandes sufrimientos. Encontramos en ella una música deliciosa, muy triste, interpretada por instrumentos musicales, algunos de percusión y otros de viento, que representan la tradición de la cultura incaica. Expresa el sentir de ese pueblo enamorado de su medio, pero dolorido por las circunstancias. Es el carnavalito, expresado también en instrumentos musicales propios.

El espíritu humano ante el medio ambiente
Siempre he pensado: qué importante es la expresión de la idea, lo que me ha impulsado analizarla. Pienso que hay que hacer el análisis desde el comienzo, desde los orígenes.De acuerdo a mi formación profesional, parto del concepto de que todo se origina en la energía que llega al Planeta tierra, principalmente desde el sol.
La Sagrada Escritura dice que lo primero que se creó fue la luz, que es expresión de la energía. La energía, que llega desde el espacio en forma de ondas, al tomar contacto con la “superficie exterior de la atmósfera”, se transforman en ondas cortas, lumínicas.
La conjunción de fenómenos es percibida por los sentidos, la luz, el calor, el movimiento, la evaporación del agua, la precipitación,... conforman el medio físico. Esta serie de fenómenos componen el medio ambiente en el cual vive la persona humana.
Estos cinco sentidos, que yo les llamo los embajadores de la mente humana, actúan de manera diversa. Transmiten al cerebro una visión completa del medio ambiente. Dos de ellos: la vista y el oído son sensores remotos, captan los fenómenos a larga distancia. El olfato capta los fenómenos que se producen en el medio próximo. El sentido del tacto nos informa sobre la superficie de los cuerpos. Y por fin el sentido del gusto, ya dentro del organismo, le comunica al cerebro sobre las condiciones físicas, químicas y la calidad de los alimentos  que va a ingerir.
Todas las impresiones recibidas por los cinco sentidos son transmitidas al cerebro, que las recibe, las acumula y las transforma de acuerdo a lo que podríamos llamar los parámetros de la personalidad individual propia de cada persona.
La luz, cuando se encuentra con la clorofila de las plantas verdes, se transforma en materia orgánica, que se integra en la fisiología vegetal y crea una serie de compuestos químicos orgánicos que dan energía a la vida, en este caso a la vida vegetal. Los animales herbívoros se alimentan de vegetales, y su energía, por medio del metabolismo, eleva su composición química hasta convertirse en proteínas, base del alimento de los animales superiores.

El espíritu humano y los ritmos del ambiente
La energía que llega al planeta es expresada desde los orígenes, por las longitudes de onda; que dan los caracteres físicos. La energía se va transformando sucesivamente en ondas cortas; la luz; en ondas largas o térmicas; el calor que dilata los metales, evapora el agua, produce las lluvias. El agua fertiliza los suelos, hace germinar las semillas, origina fenómenos fisiológicos en los vegetales, que crecen, florecen, producen semillas,  se multiplican... Es la dinámica ecológica que se manifiesta en el medio ambiente físico. Todo este complejo constituye el medio ambiente humano.
Todos los fenómenos vitales, tanto vegetales como animales, se expresan en forma rítmica en armonía con lo físico. El ritmo de los fenómenos visibles da origen a diversas ciencias. La más expresiva de ellas es la fenología o fenomenología biológica. Podemos observar que la brotación, la floración, la fructificación, y toda la compleja expresión sexual de las plantas, hasta la madurez de la semilla, la siembra y la aparición de nuevos seres, nos hablan de la vida. De la misma forma se comportan los exponentes del reino animal: el hambre es rítmico, el despertar por la mañana, el cambio del pelaje, los “celos”, el nacimiento de nuevos seres, la protección contra los fenómenos negativos del medio ambiente, que relacionan a los animales con el medio ecológico, etc. Los fenómenos fisiológicos y reproductivos, tanto en el reino vegetal como en el animal, se producen en forma rítmica.
En cada ecosistema, que podríamos definirlo como el medio ambiente en funcionamiento, los fenómenos se producen en forma rítmica. Las manifestaciones dinámicas del medio ambiental son captadas por los sentidos y transmitidas al cerebro, que elabora en forma rítmica la formación de las ideas y su expresión. En las condiciones particulares de cada área física del planeta, los ritmos son diferentes; por eso aquel verso: cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente nos sugiere los caracteres propios de cada región; el sol sale a horas variadas, el calentamiento nos “habla” de su modificación gradual desde el ecuador hasta el polo. Otro gran factor de la alteración es la topografía: las montañas modifican los ángulos como llega la luz solar, altera la circulación de las masas de aire, la mayor o menor violencia en el movimiento del aire, las relaciones del medio físico en las profundidades de los valles o en las cumbres de las montañas; todo ello les comunica a las áreas orográficas caracteres en el medio que originan diferenciación en la personalidad regional. Cuando analizamos la sociología humana advertimos que los habitantes de las áreas montañosas tienen caracteres sociales diferentes a aquellos de las llanuras. La historia nos habla de la belicosidad de algunas regiones. En ellas encontramos continuas guerras a lo largo de siglos y aún de milenios.
Todos estos ecosistemas abarcan áreas variadas de territorio, que pueden tener diversa magnitud, pueden tener algunos caracteres comunes que representan vínculos. Estos son los que determinaron desde el punto de vista político la formación de las provincias argentinas.
La música del hablar en cada gran ecosistema, o expresado de otra manera diríamos que cada provincia argentina expresa caracteres culturales que, provenientes de la relación del hombre y el medio, fácilmente se distinguen por la música del hablar. Ese fenómeno tiene tanta importancia que si trasladamos nuestra visión a otras regiones del mundo, encontraremos el mismo fenómeno frecuentemente más notable. Probablemente, porque en los viejos países los rasgos culturales se han definido a lo largo de la historia. En los países del sur de Europa podemos distinguir notablemente a un andaluz de un castellano, o un catalán de un vasco o un gallego. Del mismo modo, en Italia distinguimos a un siciliano de un napolitano, o a un marquillano o un genovés.
Se argumenta frecuentemente que estos rasgos culturales provienen de las invasiones de los bárbaros; pueblos que traían su historia. Pero al mismo tiempo hay que considerar que a lo largo de los siglos la transformación se ha integrado con la influencia del medio ambiente. Este fenómeno también se puede observar en Argentina: la llegada de los europeos con la conquista determinó el cambio de caracteres culturales que se fueron transformando bajo la influencia progresiva del medio ambiente de cada región. Se argumenta que también las tribus dominantes en las diversas áreas territoriales han tenido influencia cultural en Argentina, pero podemos señalar una vez más que esos pueblos también habían sufrido la influencia del mismo medio ambiente a lo largo de sus respectivas historias.
En nuestro Chaco semiárido, hay dos estaciones bien marcadas: el semestre lluvioso cálido, y el invierno seco y triste. De allí surgen dos formas musicales de nuestra región: la chacarera, alegre en el verano, con esas noches deliciosas que invitan a la alegría colectiva; y la vidala, que expresa una tristeza y al mismo tiempo las angustias de una historia de explotación irracional. En la música de esta región, además de la guitarra ya tradicional, se agrega el bombo y la caja, instrumentos propios y muy típicos para cantar las alegrías y las tristezas, y comunicarlas a gran distancia por bombos legüeros (que se escuchan a varias leguas de distancia).
En la región pampeana, donde todo es igual en su inmensa llanura, con variaciones poco notables del clima durante el año. El paisaje infinitamente igual siempre suavemente agradable se manifiesta en la música llana, poco variada; le llaman la xifra, y también la vidalita, y otros tipos de música. Donde una literatura sencilla con cierto ritmo musical se expresa en diálogos de personas que habitan lejos una de otra y muestran la alegría del reencuentro. En Cuyo, la tierra del sol y del buen vino, la música expresa una alegría muy particular, difícilmente definible. En las regiones serranas; Catamarca, La Rioja, Mendoza, con clima cálido y árido, tiene sus propias formas musicales: la cueca, que nos “dice” del variado paisaje.
El espíritu humano nos informa de las particularidades propias de cada región. Del mismo modo, las expresiones literarias tienen un sentido similar. Es muy frecuente el cuento, que suele ser motivo de reuniones familiares donde se expresan anécdotas generalmente alegres; o bien la literatura descriptiva, muy rica y variada, y distinta en cada región. Sería demasiado extenso enumerar los estilos de cuentos, narraciones, o de pensamientos filosóficos expresados por poetas y escritores que se han hecho famosos en cada una de sus expresiones literarias. El hombre dialoga con la naturaleza. El espíritu humano suele expresar los caracteres propios del medio ambiente en cada gran ecosistema.
El ecosistema varía constantemente, de tal modo que el espíritu está vibrando con el medio. Podríamos decir como Ortega y Gasset el hombre es, el hombre y sus circunstancias. Estas son propias no solamente de cada área geográfica sino del tiempo variable en etapas cortas o profundamente expresivas en largos períodos de tiempo. Las expresiones muy variables van adecuando el espíritu del hombre a la variabilidad y lo adaptan a su tiempo. Las que abarcan grandes períodos de tiempo dan los rasgos fundamentales de la cultura de cada región del mundo.

Néstor René Ledesma

jueves, 3 de septiembre de 2009 | | 1 comentarios (Dejar un comentario)

La Universidad en la historia argentina

Pensamientos básicos
Frecuentemente me hago a mí mismo algunos interrogantes simples. Me pregunté por ejemplo:
¿Por qué las grandes marcas de autos son de USA?
¿Por qué casi todas las películas cinematográficas se filman en USA?
¿Por qué los televisores fueron creados en USA?
¿Por qué las computadoras tienen marcas norteamericanas?
¿Por qué los medicamentos tienen patente norteamericana?
¿Por qué los aviones son fabricados en USA?
¿Por qué el dólar, la moneda de USA, es universal?
¿Por qué los países, entre ellos Argentina, deben pedir préstamos a USA?
¿Por qué USA es la gran potencia financiera del mundo?
¿Por qué USA pudo llegar a la luna?
¿Por qué debemos recurrir a las observaciones satelitales hechas por la NASA?
¿Por qué USA tiene los armamentos más modernos y poderosos?

Todas estas preguntas encontraron respuesta cuando en 1953, introduje la idea de recuperar la Universidad que Santiago perdió en 1613, y tuve que averiguar muchas cosas.
Entre otras, me pregunté ¿cuántas universidades hay en Estados Unidos? La respuesta fue sorprendente: a mitad del siglo XX (1953), Estados Unidos tenía 1.500 universidades, y me pregunté entonces: ¿cuántas tiene Argentina? En aquél momento, nuestro país tenía 6 universidades. En el “match intelectual” nos ganaban mil quinientos a seis.
Ellos tienen gente altamente capacitada, en todos los tipos de conocimiento en una proporción gigantesca con respecto a nosotros. Comprendí entonces por qué existe ese predominio de Estados Unidos en todos los órdenes.
Volví a pensar en este tema…

La Universidad en la historia argentina
La capacidad de cualquier país del mundo se fundamenta en el nivel intelectual dirigente de ese país. La función de la Universidad es despertar y cultivar el talento, base fundamental del progreso y de la riqueza de los pueblos.
La explicación de la diferencia entre Argentina y Estados Unidos se fundamenta en que ellos comprendieron desde siglos anteriores, que la capacidad es la base de cualquier progreso.
Argentina padeció a lo largo de su historia, de una gran deficiencia en la educación superior de su pueblo. Si hacemos una revisión histórica de la educación de alto nivel en el país, podemos advertir que en 1611 se dio el fundamento del primer establecimiento a nivel universitario en el actual territorio nacional fundado por el Obispo de Santiago del Estero, fray Fernando de Trejo y Sanabria (cuyo título no era el de la ciudad, sino como ocurre en toda la historia de la iglesia, el nombre de la región). Este fue oficializado posteriormente en el año 1613 en Córdoba por el traslado del obispado a aquella ciudad.
En 1613 la Iglesia y el poder real confirmaron la fundación de la Universidad que ya había sido trasladada a Córdoba, conjuntamente con el obispado. Esa primera universidad fue la única desde 1613 hasta el siglo XIX en que se fundó la segunda universidad: la Universidad de Buenos Aires, el 9 de agosto de 1821, cuando Argentina ya estaba independizada.
La tercera universidad se estableció en 1890. Se puede observar por lo tanto que el interés en la educación superior no fue prioritario desde los primeros tiempos de lo que es hoy Nación Argentina.
Podemos preguntarnos ¿cuántos argentinos pudieron recibir educación superior en ese período de trescientos ochenta años? El obispo Trejo, al fundar la primera universidad, le dio como mandato: lleven mi mensaje a todas las gentes. Trejo tenía espíritu democrático, porque hablaba de todas las gentes.
Sin embargo, los pocos graduados en las universidades de nuestro territorio en ese largo período histórico, eran muy pocos y recibían educación en temas de exquisita orientación exclusivamente intelectual. Esto creó el concepto de excelencia en un reducido grupo que resultaba así notablemente superior al resto del pueblo, y daban una imagen al mundo de que Argentina era un país muy ilustrado.
Este espíritu se prolongó a lo largo del tiempo. Aún en la actualidad el concepto de excelencia distingue a unos pocos, y en los grandes organismos de investigación creados en nuestro país, unos pocos son destacados como “investigadores” que no deben ocuparse de la pequeñez de conocer el país, sino deben competir en los grandes proyectos de los países “desarrollados”.

Distribución de las universidades en Argentina
Aquellas tres universidades establecidas en Córdoba, Buenos Aires y La Plata, concentraron durante siglos la educación superior.
Recién bajo la inspiración de la Generación del ’80, se fundaron cuatro nuevas universidades. Respondiendo al pensamiento de aquellos ilustres gobernantes, la economía argentina se incluyó en el gran comercio mundial.
Por lo tanto esas cuatro nuevas universidades se establecieron en las economías regionales. En el área pampeana, en Cuyo y en Tucumán; en apoyo de la economía agropecuaria, la industria azucarera y la industria vitivinícola.
Cambió la orientación universitaria, después de aquellas primeras de exquisita orientación puramente intelectual, las nuevas respondían a un criterio económico. Las nuevas universidades desarrollaron fundamentalmente, los temas que preocupaban a su región. El resto del pueblo argentino, que ocupaba la mayor parte del territorio nacional, quedó sin el beneficio de la educación superior ni de la investigación científica y técnica. Los jóvenes de las familias que podían sostener económicamente a sus hijos durante el período de estudios universitarios, eran los únicos privilegiados.
¿Cuántos de esos jóvenes volvían a su provincia de origen? Atraídos por sus profesores y otros, por su matrimonio, eran retenidos en las ciudades universitarias; y el país, de este modo, concentraba su desarrollo en pocos centros de ilustración.
La mayor parte de las provincias argentinas se fueron atrasando progresivamente, perdiendo sus recursos naturales mientras se degradaba la armonía ecológica del territorio nacional. Evidentemente las investigaciones científicas y técnicas se concentraron en pocos centros, y se orientaban fundamentalmente al estudio de los recursos que daban origen a las economías regionales.

La Universidad en el desarrollo nacional
Cuando uno admira el desarrollo de Estados Unidos, puede observar que la investigación empezó modestamente. Sobre cualquier tema, de cualquier especialidad, encontramos en la bibliografía, numerosos artículos de autores norteamericanos. Ello nos indica que fueron estudiados desde hace mucho tiempo, los más diversos aspectos de la naturaleza y de la actividad humana, sin despreciar sus cualidades naturales.
Evidentemente los intelectuales de Estados Unidos empezaron modestamente, acumularon conocimientos y sentaron así las bases del gran desarrollo que actualmente nos sorprende.
El desarrollo económico, cultural y social de aquél país está estrechamente vinculado a las condiciones naturales y a los recursos que ofrece su territorio natural. La economía agropecuaria responde a la variación progresiva de las condiciones físicas y naturales.
El desarrollo en los aspectos energéticos y de la industria metalúrgica se concentran donde la naturaleza del país ofrece recursos y condiciones naturales favorables. Es, Estados Unidos, probablemente el único país del mundo, que tiene economía ecológica.
Si nos referimos a nuestra Argentina, podemos observar que muy poco conocemos de ella. No conocemos nuestro medio físico, nuestro medio ecológico, las posibilidades económicas de nuestros recursos naturales, etc. Todo el desarrollo de la economía argentina se ha fundamentado en recursos que introdujeron los conquistadores a partir del siglo XVI.
Desde mediados de los años del 1500, hasta la Generación del ‘80, Argentina tuvo economías de subsistencia basada en aquellos recursos que trajeron los conquistadores para su supervivencia: trigo, ganado vacuno, ganado lanar,... No se tomaron en cuenta en lo absoluto los recursos naturales que ofrece el territorio nacional, solamente los recursos de origen exótico que dieron fundamento a la llamada “Economía Nacional”. Al no conocer la calidad de los recursos naturales que ofrece el país, éstos fueron despreciados y comercializados como si no tuvieran valor.
Es interesante hacer memoria de los recursos que ofrece nuestro país. El territorio nacional, conjuntamente con Chile, son los únicos países del mundo que abarcan totalmente la zona templada, es decir la más favorable para el desarrollo humano. Una de las grandes llanuras fértiles del mundo, la Chaco Pampeana, se encuentra en el territorio nacional; la segunda montaña del mundo en volumen y en magnitud, se encuentra en el territorio nacional, cuyas riquezas metalúrgicas fueron conocidas desde que Pizarro llenó de oro su palacio imperial (por exigencias del invasor), sobre el límite con Chile; el océano argentino abarca desde la zona templada hasta el polo, en una extensión cerca a los 4.000 km. de longitud, lo que sugiere la riqueza ictícola y marítima. La universidad argentina se ocupó muy poco de estudiar la naturaleza, los recursos y las posibilidades naturales de nuestro país.
No conocemos la composición étnica básica ni el pensamiento de nuestro pueblo, del mismo modo que no conocemos el territorio nacional desde el punto de vista físico, ecológico y de sus reales posibilidades económicas. Tampoco conocemos profundamente las orientaciones culturales de nuestro pueblo. En el balance histórico general, a lo largo de 550 años de historia, no debemos extrañarnos de que la economía nacional no haya alcanzado los niveles tanto en el sentido económico como en el cultural que debíamos imaginar si pensamos la historia desde la visión actual.
La carencia de verdadero desarrollo universitario durante largos períodos explica el brillo nacional, sólo aparente, pero al mismo tiempo, la degradación de la naturaleza y la falta de evolución de nuestro pueblo.

Nuevas universidades
Solamente a partir del último tercio del siglo XX, Argentina despierta y funda universidades en todas las provincias argentinas.
A partir de entonces podremos esperar que el talento de nuestros jóvenes pueda ser cultivado en todo el país cuyas condiciones culturales son tan variadas y cuyos recursos naturales son sorprendentemente valiosos en armonía con la variada estructura ecológica de un territorio no demasiado extenso, pero sí suficientemente representativo de la geografía mundial.
No debemos esperar al crear las nuevas universidades, que ellas nos ofrezcan la alta excelencia a que aspiran muchos de nuestros dirigentes nacionales desde el comienzo.
Iniciamos un nuevo período en el desarrollo intelectual argentino, y como ocurrió en todos los países del mundo, se inicia sin grandes brillos, y si somos capaces de mantener el espíritu de modestia, la universidad será el instrumento fundamental del verdadero desarrollo de la Nación Argentina.

Néstor René Ledesma