martes, 15 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

Degradación del hombre y su medio ambiente

Los gobernantes de ayer degradaron al santiagueño de hoy. Degradaron a la comunidad humana, le quitaron los recursos, empezando por los más valiosas recursos naturales, lo empobrecieron. Llegó hasta el límite de no poder constituir su familia, ni su vivienda, ni suficiente nutrición, ni educación, ni salud, etc. La degradación del ecosistema humano fue tan profunda que emigró mas de la mitad de la población: 700.000 desertores y solamente 600.000 en el campo de batalla de la vida diaria... luchando en Santiago. Así degradaron al santiagueño.

Al conceder los recursos naturales de la provincia, las aguas: de riego, subterráneas, termales, surgentes, freáticas; los bosques, los yacimientos calcáreos, los yacimientos metalíferos, los salinos, etc. La armonía natural, progresivamente se degradó. Bajo la figura de concesión, otorgaron, sin ninguna garantía, las riquezas de la provincia. No se exigieron planos ni condiciones que ofrecieran seguridad alguna.Los concesionarios no tenían, por lo general, ni la menor idea de los bienes que recibían. Ignoraban su calidad, no sabían manejarlos racionalmente. Los comerciaban a cualquier precio.Así se destruyó, en el pasado, el bienestar de generaciones de santiagueños.Aparecen claramente, en la actual situación de nuestro pueblo, los errores, las imprevisiones del pasado.

La ignorancia sobre las cualidades de nuestros extraordinarios recursos naturales, se manifiesta en la carencia de una política verdadera para el desarrollo de la Provincia. La pobreza heredada es su consecuencia lógica.


La imagen de la provincia

El Santiago de hoy se parece a un campo de batalla... "después de la batalla".El paisaje aparece arrasado. Los pueblos, la vegetación, la fauna... son la imagen de la destrucción sin misericordia. Nuestro hombre santiagueño, también aparece como el derrotado después de la batalla. Se siente desamparado. Se encuentra como perdido. No atina a interpretar por qué está así.


Consecuencias de conceptos erróneos

Con el argumento de dar trabajo al santiagueño, se improvisaron empresarios. Se les entregó la riqueza de la provincia. Así se destruyó el bienestar: lo que era "futuro" para entonces, son los problemas de hoy. Los "empresarios" obtuvieron ganancias. Ganancias mediocres. Su calidad de persona se reflejó en los resultados de su actuación: productos primarios, de calidad inferior, de poco valor, frecuentemente obsoletos, sin mercado...

En su ignorancia, ¿qué otra cosa podían hacer? Pero obtuvieran ganancias, amasaran fortunas acordes al nivel empresarial. Esta "política" nunca promovió el progreso de la provincia, ni trajo bienestar alguno al santiagueño. Después de lo experimentado, debemos pensar: ¿Tenemos derecho a repetir los mismos errores?

Nos preguntan ¿qué pueden hacer con sus recursos naturales? Un ministro me preguntó una vez para qué podía servir el quebracho. Le respondí: ¿ha visto usted las barandas de la hermosa escalera que adorna el acceso al piso superior su casa? Es de quebracho colorado, lustrado. Todo el mundo lo admira y usted me pregunta ¿para que podría servir?

Qué difícil resulta advertir el valor de los tesoros que tenemos ante nuestros ojos.Es que nuestra provincia no fue estudiada. No había institutos de investigación con capacidad para hacerlo.Hoy tenemos Universidad. Dos Universidades. Se empieza a estudiar la provincia. 400 años de abandono no se revierten fácilmente. Pero estamos empezando.


Visión real de la provincia

Santiago aún conserva grandes recursos naturales, a pesar de haber sido reiteradamente saqueada. Tiene además, un pueblo que trabaja y produce. Produce mucho y de calidad. Debemos lamentar que esa producción no representa riqueza ni produce bienestar. El desorden de la economía hace que nuestros valiosos productos, no aparezcan como santiagueños en las estadísticas. La leche santiagueña, del departamento Rivadavia, figura como santafesina; nuestro algodón aparece como del Chaco; la ganadería del Centro-Este figura como de Santa Fe. Las proteínas vegetales: soja, porotos, garbanzos, lentejas, etc., de nuestro departamento Pellegrini, aparecen como de Salta; las Termas de Río Hondo son absorbidas por Tucumán; el cemento portland es conocido como catamarqueño; el manganeso se vende como piedra bruta de Córdoba; los productos el Area de Riego, son norteños, no se sabe de dónde.

La producción de este bosque único en el planeta tierra, en manos de incapaces, sólo contribuyó con productos primarios: los pisaron como durmientes, los quemaron como leña, como carbón,... en este siglo XX, el siglo de la ciencia, del progreso. Santiago figura así como la provincia con menor producción, con menor PBI. Las políticas nacionales de desarrollo, por ese motivo, no la tomaron durante mucho tiempo en cuenta.

Es verdad que todavía no poseemos suficientes conocimientos sobre nuestra potencialidad. Pero ya hemos iniciado una nueva etapa: tenemos expertos santiagueños, capacitados en Santiago del Estero y en los mejores centros científicos del mundo. Estamos ya vinculados con el universo del conocimiento. Tenemos Institutos de Investigación Científica y Técnica.


La angustia por los problemas del presente

Argumentarán: tenemos problemas urgentes de miseria, debemos resolverlos. Esto mismo se planteó en el pasado, con la misma urgencia. Quisieron resolverlos ya mismo. Sin pensar dos veces. No sabiendo cómo hacerlo, produjeron la situación actual. Recibieron un bosque, nos legaron un fachinal. Y así, ¿dejaremos a nuestros hijos un desierto como herencia? ¿Tenemos ese derecho? Pero en aquel el pasado, nada se hizo para dar verdaderas soluciones. Nuestra actual situación no es la misma. Algo hemos hecho. Se recurre desesperadamente, una vez mas, a conceder los recursos naturales. Se habla de colonización, una vez más. Deberíamos preguntar: ¿qué entienden por colonización? Quizá entregar las tierras... ¿a quien? Con la idea de realizar una "agricultura pampeana". Ni la agricultura pampeana es sinónimo de gran riqueza, ni Santiago es región Pampeana.

Recordemos: Santiago produce, y mucho, variado y de calidad. Pero esta producción no representa todavía, riqueza ni bienestar para el santiagueño. Organicemos a nuestros productores. Así organizaremos nuestra economía. Asociaciones organizadas por estamentos de empresarios, de obreros, de profesionales, de artistas, etc., que nucleen a los iguales en conjuntos, que abarquen toda la provincia. Tengamos la conciencia que esta provincia es y debe representar una unidad. Una unidad en su conjunto. Unidad política, geográfica, económica... Es un pueblo con historia, con cultura, con riquezas extraordinarias. Un pueblo que trabaja, que produce, que lo merece todo.


Conclusiones

En nuestro largo pasado se destruyeron recursos únicos en el mundo. Europa no los había estudiado, en consecuencia, eran desconocidos. Con criterio exótico se los despreció. Se desfiguró el paisaje, se degradaron los recursos, se los "malvendió" al desconocer su verdadero valor. Se originó la pobreza, hasta extremos casi inimaginables. El pueblo, empobrecido, fue juguete de las ambiciones de extraños, de aventureros a quienes nunca les importó Santiago.

Venían a invertir. Progresivamente, disminuyeron nuestras riquezas.El salario del trabajador era menor que lo mínimo necesario para su nutrición de cada día. Perdió la salud física. No tuvo acceso a la higiene. Muchas enfermedades se han hecho endémicas. Por la inseguridad de su futuro, nuestros peones no pudieron constituir su familia: la niñez no tuvo protección familiar. La desorganización en los ámbitos empresarial, social, ecológico, económico, lo obligó a emigrar. "Migraciones golondrinas", o definitivas. Esta es la degradación del medio social humano, paralela a la degradación del medio natural, paralela a la degradación de los ecosistemas.

Los errores del pasado deben servirnos como experiencia.


Néstor René Ledesma

jueves, 10 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

La música del hablar

El hombre en su medio ambiente
Cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente... según dice el poeta.
Cuando escuchamos hablar a personas originarias de alguna provincia argentina, de inmediato podemos llegar a la conclusión de cuál es su origen. Cuando decimos éste que habla es un cordobés, un riojano, un misionero,... estamos diferenciándolo en un rasgo que es como síntesis del espíritu ambiental.
En el hablar de cada uno hay rasgos propios de los caracteres culturales de su terruño; entre los que se destaca lo que se suele llamar “tonada regional”. A los centros cosmopolitas no les agrada esta diferenciación del hablar regional, prefieren uniformar la expresión oral y que todos hablen de la misma manera. Todas estas observaciones me han inspirado analizar estas cuestiones, cada una en su origen y en muchos casos en las intensiones que involucra la expresión de la idea.
La música del hablar tiene todos los componentes de la música: melodía, ritmo, altura, tiempo,... Esto muestra la integración del ritmo del pensamiento con su expresión; y al mismo tiempo con las circunstancias que rodean a las personas en cada lugar.
La música es una expresión del espíritu humano, que aparece claramente en el folklore de cada región. El arte se inspira en el paisaje, en lo notable de la vida, también en las violencias del medio ambiente. Todo se integra en el cerebro; forma parte del sentir de cada persona, es una muestra de la integración del hombre con el medio, fenómeno que se produce a lo largo del tiempo. Esta integración no solamente se comprueba en la música, sino en las diversas manifestaciones del pensamiento humano.
Argentina, en su geografía, abarca prácticamente todas las variantes posibles en los climas templados del planeta. El país en su topografía, es llano en gran parte, pero hacia el oeste tiene monstruos orográficos tan grandes como los mayores del planeta. Argentina tiene, por lo tanto, una gran variación en sus climas, que podríamos decir también en su ecología, integrada por factores físicos, por las diversas expresiones de la vida vegetal, animal  y microbiana; y en plenitud por la persona humana.
La música de cada región nos expresa el complejo que rodea al ser humano. En el litoral, o más claramente en la Región Misionera, la música se nos manifiesta como la alegría de vivir. Interpretada por el arpa, un instrumento musical que no es originario de esa región, se lo ha adoptado como si fuera propio, y le da realmente el verdadero sentido de la música regional. Es expresión de un paisaje con montañas poco elevadas, donde llueve constantemente, los riachos juguetean entre la selva; el paisaje a su vez tiene un colorido verde agradable y frecuentemente cubierto de flores. Ahí surgen músicas alegres: el chamamé, la polca, y otras que transmiten esta belleza del ambiente regional.
Un poco más al sur, la música correntina nos habla del Paraná. Este inmenso río es como un gran parque que abarca casi mil kilómetros en territorio argentino. Juguetea el agua llena de islotes cubiertos de flores, y entonces aparece la música correntina, que nos habla de las márgenes del río.
Si vamos a otro extremo argentino, grandes montañas áridas, en la Puna, donde el hombre siente su soledad. Inspirado en las condiciones físicas de la región, crea una música adecuada: la baguala. El hombre grita, para sentir el eco de su voz, mitiga en esta forma la soledad.
Muy próxima está la zona incaica, donde el pueblo fue sometido a grandes sufrimientos. Encontramos en ella una música deliciosa, muy triste, interpretada por instrumentos musicales, algunos de percusión y otros de viento, que representan la tradición de la cultura incaica. Expresa el sentir de ese pueblo enamorado de su medio, pero dolorido por las circunstancias. Es el carnavalito, expresado también en instrumentos musicales propios.

El espíritu humano ante el medio ambiente
Siempre he pensado: qué importante es la expresión de la idea, lo que me ha impulsado analizarla. Pienso que hay que hacer el análisis desde el comienzo, desde los orígenes.De acuerdo a mi formación profesional, parto del concepto de que todo se origina en la energía que llega al Planeta tierra, principalmente desde el sol.
La Sagrada Escritura dice que lo primero que se creó fue la luz, que es expresión de la energía. La energía, que llega desde el espacio en forma de ondas, al tomar contacto con la “superficie exterior de la atmósfera”, se transforman en ondas cortas, lumínicas.
La conjunción de fenómenos es percibida por los sentidos, la luz, el calor, el movimiento, la evaporación del agua, la precipitación,... conforman el medio físico. Esta serie de fenómenos componen el medio ambiente en el cual vive la persona humana.
Estos cinco sentidos, que yo les llamo los embajadores de la mente humana, actúan de manera diversa. Transmiten al cerebro una visión completa del medio ambiente. Dos de ellos: la vista y el oído son sensores remotos, captan los fenómenos a larga distancia. El olfato capta los fenómenos que se producen en el medio próximo. El sentido del tacto nos informa sobre la superficie de los cuerpos. Y por fin el sentido del gusto, ya dentro del organismo, le comunica al cerebro sobre las condiciones físicas, químicas y la calidad de los alimentos  que va a ingerir.
Todas las impresiones recibidas por los cinco sentidos son transmitidas al cerebro, que las recibe, las acumula y las transforma de acuerdo a lo que podríamos llamar los parámetros de la personalidad individual propia de cada persona.
La luz, cuando se encuentra con la clorofila de las plantas verdes, se transforma en materia orgánica, que se integra en la fisiología vegetal y crea una serie de compuestos químicos orgánicos que dan energía a la vida, en este caso a la vida vegetal. Los animales herbívoros se alimentan de vegetales, y su energía, por medio del metabolismo, eleva su composición química hasta convertirse en proteínas, base del alimento de los animales superiores.

El espíritu humano y los ritmos del ambiente
La energía que llega al planeta es expresada desde los orígenes, por las longitudes de onda; que dan los caracteres físicos. La energía se va transformando sucesivamente en ondas cortas; la luz; en ondas largas o térmicas; el calor que dilata los metales, evapora el agua, produce las lluvias. El agua fertiliza los suelos, hace germinar las semillas, origina fenómenos fisiológicos en los vegetales, que crecen, florecen, producen semillas,  se multiplican... Es la dinámica ecológica que se manifiesta en el medio ambiente físico. Todo este complejo constituye el medio ambiente humano.
Todos los fenómenos vitales, tanto vegetales como animales, se expresan en forma rítmica en armonía con lo físico. El ritmo de los fenómenos visibles da origen a diversas ciencias. La más expresiva de ellas es la fenología o fenomenología biológica. Podemos observar que la brotación, la floración, la fructificación, y toda la compleja expresión sexual de las plantas, hasta la madurez de la semilla, la siembra y la aparición de nuevos seres, nos hablan de la vida. De la misma forma se comportan los exponentes del reino animal: el hambre es rítmico, el despertar por la mañana, el cambio del pelaje, los “celos”, el nacimiento de nuevos seres, la protección contra los fenómenos negativos del medio ambiente, que relacionan a los animales con el medio ecológico, etc. Los fenómenos fisiológicos y reproductivos, tanto en el reino vegetal como en el animal, se producen en forma rítmica.
En cada ecosistema, que podríamos definirlo como el medio ambiente en funcionamiento, los fenómenos se producen en forma rítmica. Las manifestaciones dinámicas del medio ambiental son captadas por los sentidos y transmitidas al cerebro, que elabora en forma rítmica la formación de las ideas y su expresión. En las condiciones particulares de cada área física del planeta, los ritmos son diferentes; por eso aquel verso: cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente nos sugiere los caracteres propios de cada región; el sol sale a horas variadas, el calentamiento nos “habla” de su modificación gradual desde el ecuador hasta el polo. Otro gran factor de la alteración es la topografía: las montañas modifican los ángulos como llega la luz solar, altera la circulación de las masas de aire, la mayor o menor violencia en el movimiento del aire, las relaciones del medio físico en las profundidades de los valles o en las cumbres de las montañas; todo ello les comunica a las áreas orográficas caracteres en el medio que originan diferenciación en la personalidad regional. Cuando analizamos la sociología humana advertimos que los habitantes de las áreas montañosas tienen caracteres sociales diferentes a aquellos de las llanuras. La historia nos habla de la belicosidad de algunas regiones. En ellas encontramos continuas guerras a lo largo de siglos y aún de milenios.
Todos estos ecosistemas abarcan áreas variadas de territorio, que pueden tener diversa magnitud, pueden tener algunos caracteres comunes que representan vínculos. Estos son los que determinaron desde el punto de vista político la formación de las provincias argentinas.
La música del hablar en cada gran ecosistema, o expresado de otra manera diríamos que cada provincia argentina expresa caracteres culturales que, provenientes de la relación del hombre y el medio, fácilmente se distinguen por la música del hablar. Ese fenómeno tiene tanta importancia que si trasladamos nuestra visión a otras regiones del mundo, encontraremos el mismo fenómeno frecuentemente más notable. Probablemente, porque en los viejos países los rasgos culturales se han definido a lo largo de la historia. En los países del sur de Europa podemos distinguir notablemente a un andaluz de un castellano, o un catalán de un vasco o un gallego. Del mismo modo, en Italia distinguimos a un siciliano de un napolitano, o a un marquillano o un genovés.
Se argumenta frecuentemente que estos rasgos culturales provienen de las invasiones de los bárbaros; pueblos que traían su historia. Pero al mismo tiempo hay que considerar que a lo largo de los siglos la transformación se ha integrado con la influencia del medio ambiente. Este fenómeno también se puede observar en Argentina: la llegada de los europeos con la conquista determinó el cambio de caracteres culturales que se fueron transformando bajo la influencia progresiva del medio ambiente de cada región. Se argumenta que también las tribus dominantes en las diversas áreas territoriales han tenido influencia cultural en Argentina, pero podemos señalar una vez más que esos pueblos también habían sufrido la influencia del mismo medio ambiente a lo largo de sus respectivas historias.
En nuestro Chaco semiárido, hay dos estaciones bien marcadas: el semestre lluvioso cálido, y el invierno seco y triste. De allí surgen dos formas musicales de nuestra región: la chacarera, alegre en el verano, con esas noches deliciosas que invitan a la alegría colectiva; y la vidala, que expresa una tristeza y al mismo tiempo las angustias de una historia de explotación irracional. En la música de esta región, además de la guitarra ya tradicional, se agrega el bombo y la caja, instrumentos propios y muy típicos para cantar las alegrías y las tristezas, y comunicarlas a gran distancia por bombos legüeros (que se escuchan a varias leguas de distancia).
En la región pampeana, donde todo es igual en su inmensa llanura, con variaciones poco notables del clima durante el año. El paisaje infinitamente igual siempre suavemente agradable se manifiesta en la música llana, poco variada; le llaman la xifra, y también la vidalita, y otros tipos de música. Donde una literatura sencilla con cierto ritmo musical se expresa en diálogos de personas que habitan lejos una de otra y muestran la alegría del reencuentro. En Cuyo, la tierra del sol y del buen vino, la música expresa una alegría muy particular, difícilmente definible. En las regiones serranas; Catamarca, La Rioja, Mendoza, con clima cálido y árido, tiene sus propias formas musicales: la cueca, que nos “dice” del variado paisaje.
El espíritu humano nos informa de las particularidades propias de cada región. Del mismo modo, las expresiones literarias tienen un sentido similar. Es muy frecuente el cuento, que suele ser motivo de reuniones familiares donde se expresan anécdotas generalmente alegres; o bien la literatura descriptiva, muy rica y variada, y distinta en cada región. Sería demasiado extenso enumerar los estilos de cuentos, narraciones, o de pensamientos filosóficos expresados por poetas y escritores que se han hecho famosos en cada una de sus expresiones literarias. El hombre dialoga con la naturaleza. El espíritu humano suele expresar los caracteres propios del medio ambiente en cada gran ecosistema.
El ecosistema varía constantemente, de tal modo que el espíritu está vibrando con el medio. Podríamos decir como Ortega y Gasset el hombre es, el hombre y sus circunstancias. Estas son propias no solamente de cada área geográfica sino del tiempo variable en etapas cortas o profundamente expresivas en largos períodos de tiempo. Las expresiones muy variables van adecuando el espíritu del hombre a la variabilidad y lo adaptan a su tiempo. Las que abarcan grandes períodos de tiempo dan los rasgos fundamentales de la cultura de cada región del mundo.

Néstor René Ledesma

jueves, 3 de septiembre de 2009 | | 1 comentarios (Dejar un comentario)

La Universidad en la historia argentina

Pensamientos básicos
Frecuentemente me hago a mí mismo algunos interrogantes simples. Me pregunté por ejemplo:
¿Por qué las grandes marcas de autos son de USA?
¿Por qué casi todas las películas cinematográficas se filman en USA?
¿Por qué los televisores fueron creados en USA?
¿Por qué las computadoras tienen marcas norteamericanas?
¿Por qué los medicamentos tienen patente norteamericana?
¿Por qué los aviones son fabricados en USA?
¿Por qué el dólar, la moneda de USA, es universal?
¿Por qué los países, entre ellos Argentina, deben pedir préstamos a USA?
¿Por qué USA es la gran potencia financiera del mundo?
¿Por qué USA pudo llegar a la luna?
¿Por qué debemos recurrir a las observaciones satelitales hechas por la NASA?
¿Por qué USA tiene los armamentos más modernos y poderosos?

Todas estas preguntas encontraron respuesta cuando en 1953, introduje la idea de recuperar la Universidad que Santiago perdió en 1613, y tuve que averiguar muchas cosas.
Entre otras, me pregunté ¿cuántas universidades hay en Estados Unidos? La respuesta fue sorprendente: a mitad del siglo XX (1953), Estados Unidos tenía 1.500 universidades, y me pregunté entonces: ¿cuántas tiene Argentina? En aquél momento, nuestro país tenía 6 universidades. En el “match intelectual” nos ganaban mil quinientos a seis.
Ellos tienen gente altamente capacitada, en todos los tipos de conocimiento en una proporción gigantesca con respecto a nosotros. Comprendí entonces por qué existe ese predominio de Estados Unidos en todos los órdenes.
Volví a pensar en este tema…

La Universidad en la historia argentina
La capacidad de cualquier país del mundo se fundamenta en el nivel intelectual dirigente de ese país. La función de la Universidad es despertar y cultivar el talento, base fundamental del progreso y de la riqueza de los pueblos.
La explicación de la diferencia entre Argentina y Estados Unidos se fundamenta en que ellos comprendieron desde siglos anteriores, que la capacidad es la base de cualquier progreso.
Argentina padeció a lo largo de su historia, de una gran deficiencia en la educación superior de su pueblo. Si hacemos una revisión histórica de la educación de alto nivel en el país, podemos advertir que en 1611 se dio el fundamento del primer establecimiento a nivel universitario en el actual territorio nacional fundado por el Obispo de Santiago del Estero, fray Fernando de Trejo y Sanabria (cuyo título no era el de la ciudad, sino como ocurre en toda la historia de la iglesia, el nombre de la región). Este fue oficializado posteriormente en el año 1613 en Córdoba por el traslado del obispado a aquella ciudad.
En 1613 la Iglesia y el poder real confirmaron la fundación de la Universidad que ya había sido trasladada a Córdoba, conjuntamente con el obispado. Esa primera universidad fue la única desde 1613 hasta el siglo XIX en que se fundó la segunda universidad: la Universidad de Buenos Aires, el 9 de agosto de 1821, cuando Argentina ya estaba independizada.
La tercera universidad se estableció en 1890. Se puede observar por lo tanto que el interés en la educación superior no fue prioritario desde los primeros tiempos de lo que es hoy Nación Argentina.
Podemos preguntarnos ¿cuántos argentinos pudieron recibir educación superior en ese período de trescientos ochenta años? El obispo Trejo, al fundar la primera universidad, le dio como mandato: lleven mi mensaje a todas las gentes. Trejo tenía espíritu democrático, porque hablaba de todas las gentes.
Sin embargo, los pocos graduados en las universidades de nuestro territorio en ese largo período histórico, eran muy pocos y recibían educación en temas de exquisita orientación exclusivamente intelectual. Esto creó el concepto de excelencia en un reducido grupo que resultaba así notablemente superior al resto del pueblo, y daban una imagen al mundo de que Argentina era un país muy ilustrado.
Este espíritu se prolongó a lo largo del tiempo. Aún en la actualidad el concepto de excelencia distingue a unos pocos, y en los grandes organismos de investigación creados en nuestro país, unos pocos son destacados como “investigadores” que no deben ocuparse de la pequeñez de conocer el país, sino deben competir en los grandes proyectos de los países “desarrollados”.

Distribución de las universidades en Argentina
Aquellas tres universidades establecidas en Córdoba, Buenos Aires y La Plata, concentraron durante siglos la educación superior.
Recién bajo la inspiración de la Generación del ’80, se fundaron cuatro nuevas universidades. Respondiendo al pensamiento de aquellos ilustres gobernantes, la economía argentina se incluyó en el gran comercio mundial.
Por lo tanto esas cuatro nuevas universidades se establecieron en las economías regionales. En el área pampeana, en Cuyo y en Tucumán; en apoyo de la economía agropecuaria, la industria azucarera y la industria vitivinícola.
Cambió la orientación universitaria, después de aquellas primeras de exquisita orientación puramente intelectual, las nuevas respondían a un criterio económico. Las nuevas universidades desarrollaron fundamentalmente, los temas que preocupaban a su región. El resto del pueblo argentino, que ocupaba la mayor parte del territorio nacional, quedó sin el beneficio de la educación superior ni de la investigación científica y técnica. Los jóvenes de las familias que podían sostener económicamente a sus hijos durante el período de estudios universitarios, eran los únicos privilegiados.
¿Cuántos de esos jóvenes volvían a su provincia de origen? Atraídos por sus profesores y otros, por su matrimonio, eran retenidos en las ciudades universitarias; y el país, de este modo, concentraba su desarrollo en pocos centros de ilustración.
La mayor parte de las provincias argentinas se fueron atrasando progresivamente, perdiendo sus recursos naturales mientras se degradaba la armonía ecológica del territorio nacional. Evidentemente las investigaciones científicas y técnicas se concentraron en pocos centros, y se orientaban fundamentalmente al estudio de los recursos que daban origen a las economías regionales.

La Universidad en el desarrollo nacional
Cuando uno admira el desarrollo de Estados Unidos, puede observar que la investigación empezó modestamente. Sobre cualquier tema, de cualquier especialidad, encontramos en la bibliografía, numerosos artículos de autores norteamericanos. Ello nos indica que fueron estudiados desde hace mucho tiempo, los más diversos aspectos de la naturaleza y de la actividad humana, sin despreciar sus cualidades naturales.
Evidentemente los intelectuales de Estados Unidos empezaron modestamente, acumularon conocimientos y sentaron así las bases del gran desarrollo que actualmente nos sorprende.
El desarrollo económico, cultural y social de aquél país está estrechamente vinculado a las condiciones naturales y a los recursos que ofrece su territorio natural. La economía agropecuaria responde a la variación progresiva de las condiciones físicas y naturales.
El desarrollo en los aspectos energéticos y de la industria metalúrgica se concentran donde la naturaleza del país ofrece recursos y condiciones naturales favorables. Es, Estados Unidos, probablemente el único país del mundo, que tiene economía ecológica.
Si nos referimos a nuestra Argentina, podemos observar que muy poco conocemos de ella. No conocemos nuestro medio físico, nuestro medio ecológico, las posibilidades económicas de nuestros recursos naturales, etc. Todo el desarrollo de la economía argentina se ha fundamentado en recursos que introdujeron los conquistadores a partir del siglo XVI.
Desde mediados de los años del 1500, hasta la Generación del ‘80, Argentina tuvo economías de subsistencia basada en aquellos recursos que trajeron los conquistadores para su supervivencia: trigo, ganado vacuno, ganado lanar,... No se tomaron en cuenta en lo absoluto los recursos naturales que ofrece el territorio nacional, solamente los recursos de origen exótico que dieron fundamento a la llamada “Economía Nacional”. Al no conocer la calidad de los recursos naturales que ofrece el país, éstos fueron despreciados y comercializados como si no tuvieran valor.
Es interesante hacer memoria de los recursos que ofrece nuestro país. El territorio nacional, conjuntamente con Chile, son los únicos países del mundo que abarcan totalmente la zona templada, es decir la más favorable para el desarrollo humano. Una de las grandes llanuras fértiles del mundo, la Chaco Pampeana, se encuentra en el territorio nacional; la segunda montaña del mundo en volumen y en magnitud, se encuentra en el territorio nacional, cuyas riquezas metalúrgicas fueron conocidas desde que Pizarro llenó de oro su palacio imperial (por exigencias del invasor), sobre el límite con Chile; el océano argentino abarca desde la zona templada hasta el polo, en una extensión cerca a los 4.000 km. de longitud, lo que sugiere la riqueza ictícola y marítima. La universidad argentina se ocupó muy poco de estudiar la naturaleza, los recursos y las posibilidades naturales de nuestro país.
No conocemos la composición étnica básica ni el pensamiento de nuestro pueblo, del mismo modo que no conocemos el territorio nacional desde el punto de vista físico, ecológico y de sus reales posibilidades económicas. Tampoco conocemos profundamente las orientaciones culturales de nuestro pueblo. En el balance histórico general, a lo largo de 550 años de historia, no debemos extrañarnos de que la economía nacional no haya alcanzado los niveles tanto en el sentido económico como en el cultural que debíamos imaginar si pensamos la historia desde la visión actual.
La carencia de verdadero desarrollo universitario durante largos períodos explica el brillo nacional, sólo aparente, pero al mismo tiempo, la degradación de la naturaleza y la falta de evolución de nuestro pueblo.

Nuevas universidades
Solamente a partir del último tercio del siglo XX, Argentina despierta y funda universidades en todas las provincias argentinas.
A partir de entonces podremos esperar que el talento de nuestros jóvenes pueda ser cultivado en todo el país cuyas condiciones culturales son tan variadas y cuyos recursos naturales son sorprendentemente valiosos en armonía con la variada estructura ecológica de un territorio no demasiado extenso, pero sí suficientemente representativo de la geografía mundial.
No debemos esperar al crear las nuevas universidades, que ellas nos ofrezcan la alta excelencia a que aspiran muchos de nuestros dirigentes nacionales desde el comienzo.
Iniciamos un nuevo período en el desarrollo intelectual argentino, y como ocurrió en todos los países del mundo, se inicia sin grandes brillos, y si somos capaces de mantener el espíritu de modestia, la universidad será el instrumento fundamental del verdadero desarrollo de la Nación Argentina.

Néstor René Ledesma

martes, 1 de septiembre de 2009 | | 0 comentarios (Dejar un comentario)

El pueblo forestal argentino

Una gran parte del pueblo argentino vive en el bosque y su recurso fundamental está constituido por el trabajo en el bosque. La situación de esta porción del pueblo argentino, que abarca en su distribución una tercera parte del territorio nacional, puede calificarse como el más bajo nivel económico y social de la República. Expresado así en terminología técnica impresiona poco la sensibilidad general del que no conoce la tragedia del pueblo forestal directamente.
Si pensamos que su alimentación es tan deficiente que no puede nutrirse suficientemente; que su vestimenta, especialmente en los niños y mujeres, no reúne las mínimas condiciones de decencia ni de protección; que su habitación es menos que un rancho, frecuentemente es una tapera; que su estado sanitario por falta de alimentación, de protección a la intemperie y de higiene es alarmante; que los niños no pueden recibir educación adecuada por el carácter migratorio de la explotación; y que su futuro es peor que el presente, estaremos de acuerdo que este pueblo padece un nivel económico y social desesperante.
Conocer un mal suele ser el comienzo de la solución de ese mal, porque la sensibilidad del hombre de gobierno busca medios adecuados para resolverlo; pero en nuestro caso no es la simple intención de arreglar las cosas lo que nos devolverá la esperanza de una solución.
El mal que aqueja al pueblo forestal reside en que se realiza un gran esfuerzo para obtener productos de poco valor. La empresa a la cual sirve no puede obtener grandes réditos por la falta de evolución técnica en sus actividades y, en consecuencia, la parte de la ganancia destinada a salarios, es necesariamente insuficiente para dar un nivel de vida razonable al pueblo. Se ha creado la leyenda de que los bosques de la región central de la República Argentina, nuestra región, en la que se desarrolló en mayor escala la actividad forestal, no son de gran valor. Esta leyenda justifica la destrucción, pues si el bosque no vale gran cosa, poco se pierde al eliminarlo.
Sin embargo, la explotación forestal en la República Argentina se concretó desde el comienzo, afectando principalmente al quebracho. El quebracho fue talado, explotado y exportado. De esa actividad surgieron enormes capitales, que se invirtieron fuera de la región forestal argentina y aún fuera de la República Argentina. Esos capitales fueron casi todos extranjeros, no tenían ningún cariño a la región forestal argentina, ni al quebracho, ni tenían misericordia por el pueblo forestal.
Nunca se había pensado que la única región del mundo que tiene quebracho es nuestra región, la región central de la República Argentina. Nunca se había pensado tampoco que el quebracho puede ser otra cosa que carbón, leña, postes y durmientes. Sin embargo, el quebracho puede ser objeto de industrialización y con la industria se puede obtener una gran ganacia económica de cada tronco. Obteniendo altos ingresos habrá un buen rédito para el capital y tendrá interés en ir aumentando y reinvirtiendo sus ganancias en esa misma región. Habrá progreso permanente y, en consecuencia, el pueblo obtendrá la ganancia de lo que le corresponde.
Hay una palabra que nuestro pueblo todavía no sabe cuanto vale, es la palabra técnica. Nuestro pueblo no la comprende y nunca habían comprendido hasta ahora los representantes de este pueblo, que técnica significa manejo inteligente de la riqueza, significa ganancias, progreso y, sobre todo, la consecuencia de esto: significa bienestar para el pueblo.
Nuestro país no tenía técnicos forestales, es decir, hombres que entiendan lo que es el bosque, que sepan utilizarlo científicamente, obteniendo de él la mayor ganancia posible y por lo tanto promoviendo el progreso.
La falta de técnica ha determinado la explotación irracional, es decir, primitiva, destructora, ignorante, antieconómica de nuestros bosques. Se ha destruido el capital sin obtener ganancias y hemos quedado con una región inutilizada en el concepto de la explotación anterior, es decir, hemos tirado el capital sin obtener nada. Era necesario por lo tanto poner la cabeza, el razonamiento, la inteligencia y sobre todo la ciencia para evitar que nuestros hijos se mueran literalmente de hambre o tengan que irse a tierras extrañas por la incapacidad de sus padres.
Es por esta razón que el lugar que más siente la tragedia del pueblo y de la naturaleza, del presente y sobre todo del futuro, Santiago del Estero, ha despertado para dar capacidad a la juventud y defender el bosque y con el bosque el futuro de esta región, ya que el pasado ha sido de destrucción.
La única Facultad de Ingeniería Forestal de la República Argentina, la única institución capaz de orientar a la juventud para conocer el bosque, otorgarle el máximo valor como materia prima y usar este medio para elevar el nivel económico y por lo tanto social del pueblo, dándole bienestar y promoviendo su cultura, no podía estar en otra parte que en Santiago del Estero. En esta región la juventud ahroa culta, los hombres ahora capaces tendrán así el corazón sensible al dolor del pueblo, pero a la vez la inteligencia preparada para resolver el problema más grave que aflige a la República Argentina: la situación de su pueblo forestal.


Néstor René Ledesma