Los gobernantes de ayer degradaron al santiagueño de hoy. Degradaron a la comunidad humana, le quitaron los recursos, empezando por los más valiosas recursos naturales, lo empobrecieron. Llegó hasta el límite de no poder constituir su familia, ni su vivienda, ni suficiente nutrición, ni educación, ni salud, etc. La degradación del ecosistema humano fue tan profunda que emigró mas de la mitad de la población: 700.000 desertores y solamente 600.000 en el campo de batalla de la vida diaria... luchando en Santiago. Así degradaron al santiagueño.
Al conceder los recursos naturales de
La ignorancia sobre las cualidades de nuestros extraordinarios recursos naturales, se manifiesta en la carencia de una política verdadera para el desarrollo de
El Santiago de hoy se parece a un campo de batalla... "después de la batalla".El paisaje aparece arrasado. Los pueblos, la vegetación, la fauna... son la imagen de la destrucción sin misericordia. Nuestro hombre santiagueño, también aparece como el derrotado después de la batalla. Se siente desamparado. Se encuentra como perdido. No atina a interpretar por qué está así.
Consecuencias de conceptos erróneos
Con el argumento de dar trabajo al santiagueño, se improvisaron empresarios. Se les entregó la riqueza de
En su ignorancia, ¿qué otra cosa podían hacer? Pero obtuvieran ganancias, amasaran fortunas acordes al nivel empresarial. Esta "política" nunca promovió el progreso de
Nos preguntan ¿qué pueden hacer con sus recursos naturales? Un ministro me preguntó una vez para qué podía servir el quebracho. Le respondí: ¿ha visto usted las barandas de la hermosa escalera que adorna el acceso al piso superior su casa? Es de quebracho colorado, lustrado. Todo el mundo lo admira y usted me pregunta ¿para que podría servir?
Qué difícil resulta advertir el valor de los tesoros que tenemos ante nuestros ojos.Es que nuestra provincia no fue estudiada. No había institutos de investigación con capacidad para hacerlo.Hoy tenemos Universidad. Dos Universidades. Se empieza a estudiar
Visión real de la provincia
Santiago aún conserva grandes recursos naturales, a pesar de haber sido reiteradamente saqueada. Tiene además, un pueblo que trabaja y produce. Produce mucho y de calidad. Debemos lamentar que esa producción no representa riqueza ni produce bienestar. El desorden de la economía hace que nuestros valiosos productos, no aparezcan como santiagueños en las estadísticas. La leche santiagueña, del departamento Rivadavia, figura como santafesina; nuestro algodón aparece como del Chaco; la ganadería del Centro-Este figura como de Santa Fe. Las proteínas vegetales: soja, porotos, garbanzos, lentejas, etc., de nuestro departamento Pellegrini, aparecen como de Salta; las Termas de Río Hondo son absorbidas por Tucumán; el cemento portland es conocido como catamarqueño; el manganeso se vende como piedra bruta de Córdoba; los productos el Area de Riego, son norteños, no se sabe de dónde.
La producción de este bosque único en el planeta tierra, en manos de incapaces, sólo contribuyó con productos primarios: los pisaron como durmientes, los quemaron como leña, como carbón,... en este siglo XX, el siglo de
Es verdad que todavía no poseemos suficientes conocimientos sobre nuestra potencialidad. Pero ya hemos iniciado una nueva etapa: tenemos expertos santiagueños, capacitados en Santiago del Estero y en los mejores centros científicos del mundo. Estamos ya vinculados con el universo del conocimiento. Tenemos Institutos de Investigación Científica y Técnica.
Argumentarán: tenemos problemas urgentes de miseria, debemos resolverlos. Esto mismo se planteó en el pasado, con la misma urgencia. Quisieron resolverlos ya mismo. Sin pensar dos veces. No sabiendo cómo hacerlo, produjeron la situación actual. Recibieron un bosque, nos legaron un fachinal. Y así, ¿dejaremos a nuestros hijos un desierto como herencia? ¿Tenemos ese derecho? Pero en aquel el pasado, nada se hizo para dar verdaderas soluciones. Nuestra actual situación no es la misma. Algo hemos hecho. Se recurre desesperadamente, una vez mas, a conceder los recursos naturales. Se habla de colonización, una vez más. Deberíamos preguntar: ¿qué entienden por colonización? Quizá entregar las tierras... ¿a quien? Con la idea de realizar una "agricultura pampeana". Ni la agricultura pampeana es sinónimo de gran riqueza, ni Santiago es región Pampeana.
Recordemos: Santiago produce, y mucho, variado y de calidad. Pero esta producción no representa todavía, riqueza ni bienestar para el santiagueño. Organicemos a nuestros productores. Así organizaremos nuestra economía. Asociaciones organizadas por estamentos de empresarios, de obreros, de profesionales, de artistas, etc., que nucleen a los iguales en conjuntos, que abarquen toda
En nuestro largo pasado se destruyeron recursos únicos en el mundo. Europa no los había estudiado, en consecuencia, eran desconocidos. Con criterio exótico se los despreció. Se desfiguró el paisaje, se degradaron los recursos, se los "malvendió" al desconocer su verdadero valor. Se originó la pobreza, hasta extremos casi inimaginables. El pueblo, empobrecido, fue juguete de las ambiciones de extraños, de aventureros a quienes nunca les importó Santiago.
Venían a invertir. Progresivamente, disminuyeron nuestras riquezas.El salario del trabajador era menor que lo mínimo necesario para su nutrición de cada día. Perdió la salud física. No tuvo acceso a la higiene. Muchas enfermedades se han hecho endémicas. Por la inseguridad de su futuro, nuestros peones no pudieron constituir su familia: la niñez no tuvo protección familiar. La desorganización en los ámbitos empresarial, social, ecológico, económico, lo obligó a emigrar. "Migraciones golondrinas", o definitivas. Esta es la degradación del medio social humano, paralela a la degradación del medio natural, paralela a la degradación de los ecosistemas.
Los errores del pasado deben servirnos como experiencia.
Néstor René Ledesma