jueves, 10 de septiembre de 2009 | |

La música del hablar

El hombre en su medio ambiente
Cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente... según dice el poeta.
Cuando escuchamos hablar a personas originarias de alguna provincia argentina, de inmediato podemos llegar a la conclusión de cuál es su origen. Cuando decimos éste que habla es un cordobés, un riojano, un misionero,... estamos diferenciándolo en un rasgo que es como síntesis del espíritu ambiental.
En el hablar de cada uno hay rasgos propios de los caracteres culturales de su terruño; entre los que se destaca lo que se suele llamar “tonada regional”. A los centros cosmopolitas no les agrada esta diferenciación del hablar regional, prefieren uniformar la expresión oral y que todos hablen de la misma manera. Todas estas observaciones me han inspirado analizar estas cuestiones, cada una en su origen y en muchos casos en las intensiones que involucra la expresión de la idea.
La música del hablar tiene todos los componentes de la música: melodía, ritmo, altura, tiempo,... Esto muestra la integración del ritmo del pensamiento con su expresión; y al mismo tiempo con las circunstancias que rodean a las personas en cada lugar.
La música es una expresión del espíritu humano, que aparece claramente en el folklore de cada región. El arte se inspira en el paisaje, en lo notable de la vida, también en las violencias del medio ambiente. Todo se integra en el cerebro; forma parte del sentir de cada persona, es una muestra de la integración del hombre con el medio, fenómeno que se produce a lo largo del tiempo. Esta integración no solamente se comprueba en la música, sino en las diversas manifestaciones del pensamiento humano.
Argentina, en su geografía, abarca prácticamente todas las variantes posibles en los climas templados del planeta. El país en su topografía, es llano en gran parte, pero hacia el oeste tiene monstruos orográficos tan grandes como los mayores del planeta. Argentina tiene, por lo tanto, una gran variación en sus climas, que podríamos decir también en su ecología, integrada por factores físicos, por las diversas expresiones de la vida vegetal, animal  y microbiana; y en plenitud por la persona humana.
La música de cada región nos expresa el complejo que rodea al ser humano. En el litoral, o más claramente en la Región Misionera, la música se nos manifiesta como la alegría de vivir. Interpretada por el arpa, un instrumento musical que no es originario de esa región, se lo ha adoptado como si fuera propio, y le da realmente el verdadero sentido de la música regional. Es expresión de un paisaje con montañas poco elevadas, donde llueve constantemente, los riachos juguetean entre la selva; el paisaje a su vez tiene un colorido verde agradable y frecuentemente cubierto de flores. Ahí surgen músicas alegres: el chamamé, la polca, y otras que transmiten esta belleza del ambiente regional.
Un poco más al sur, la música correntina nos habla del Paraná. Este inmenso río es como un gran parque que abarca casi mil kilómetros en territorio argentino. Juguetea el agua llena de islotes cubiertos de flores, y entonces aparece la música correntina, que nos habla de las márgenes del río.
Si vamos a otro extremo argentino, grandes montañas áridas, en la Puna, donde el hombre siente su soledad. Inspirado en las condiciones físicas de la región, crea una música adecuada: la baguala. El hombre grita, para sentir el eco de su voz, mitiga en esta forma la soledad.
Muy próxima está la zona incaica, donde el pueblo fue sometido a grandes sufrimientos. Encontramos en ella una música deliciosa, muy triste, interpretada por instrumentos musicales, algunos de percusión y otros de viento, que representan la tradición de la cultura incaica. Expresa el sentir de ese pueblo enamorado de su medio, pero dolorido por las circunstancias. Es el carnavalito, expresado también en instrumentos musicales propios.

El espíritu humano ante el medio ambiente
Siempre he pensado: qué importante es la expresión de la idea, lo que me ha impulsado analizarla. Pienso que hay que hacer el análisis desde el comienzo, desde los orígenes.De acuerdo a mi formación profesional, parto del concepto de que todo se origina en la energía que llega al Planeta tierra, principalmente desde el sol.
La Sagrada Escritura dice que lo primero que se creó fue la luz, que es expresión de la energía. La energía, que llega desde el espacio en forma de ondas, al tomar contacto con la “superficie exterior de la atmósfera”, se transforman en ondas cortas, lumínicas.
La conjunción de fenómenos es percibida por los sentidos, la luz, el calor, el movimiento, la evaporación del agua, la precipitación,... conforman el medio físico. Esta serie de fenómenos componen el medio ambiente en el cual vive la persona humana.
Estos cinco sentidos, que yo les llamo los embajadores de la mente humana, actúan de manera diversa. Transmiten al cerebro una visión completa del medio ambiente. Dos de ellos: la vista y el oído son sensores remotos, captan los fenómenos a larga distancia. El olfato capta los fenómenos que se producen en el medio próximo. El sentido del tacto nos informa sobre la superficie de los cuerpos. Y por fin el sentido del gusto, ya dentro del organismo, le comunica al cerebro sobre las condiciones físicas, químicas y la calidad de los alimentos  que va a ingerir.
Todas las impresiones recibidas por los cinco sentidos son transmitidas al cerebro, que las recibe, las acumula y las transforma de acuerdo a lo que podríamos llamar los parámetros de la personalidad individual propia de cada persona.
La luz, cuando se encuentra con la clorofila de las plantas verdes, se transforma en materia orgánica, que se integra en la fisiología vegetal y crea una serie de compuestos químicos orgánicos que dan energía a la vida, en este caso a la vida vegetal. Los animales herbívoros se alimentan de vegetales, y su energía, por medio del metabolismo, eleva su composición química hasta convertirse en proteínas, base del alimento de los animales superiores.

El espíritu humano y los ritmos del ambiente
La energía que llega al planeta es expresada desde los orígenes, por las longitudes de onda; que dan los caracteres físicos. La energía se va transformando sucesivamente en ondas cortas; la luz; en ondas largas o térmicas; el calor que dilata los metales, evapora el agua, produce las lluvias. El agua fertiliza los suelos, hace germinar las semillas, origina fenómenos fisiológicos en los vegetales, que crecen, florecen, producen semillas,  se multiplican... Es la dinámica ecológica que se manifiesta en el medio ambiente físico. Todo este complejo constituye el medio ambiente humano.
Todos los fenómenos vitales, tanto vegetales como animales, se expresan en forma rítmica en armonía con lo físico. El ritmo de los fenómenos visibles da origen a diversas ciencias. La más expresiva de ellas es la fenología o fenomenología biológica. Podemos observar que la brotación, la floración, la fructificación, y toda la compleja expresión sexual de las plantas, hasta la madurez de la semilla, la siembra y la aparición de nuevos seres, nos hablan de la vida. De la misma forma se comportan los exponentes del reino animal: el hambre es rítmico, el despertar por la mañana, el cambio del pelaje, los “celos”, el nacimiento de nuevos seres, la protección contra los fenómenos negativos del medio ambiente, que relacionan a los animales con el medio ecológico, etc. Los fenómenos fisiológicos y reproductivos, tanto en el reino vegetal como en el animal, se producen en forma rítmica.
En cada ecosistema, que podríamos definirlo como el medio ambiente en funcionamiento, los fenómenos se producen en forma rítmica. Las manifestaciones dinámicas del medio ambiental son captadas por los sentidos y transmitidas al cerebro, que elabora en forma rítmica la formación de las ideas y su expresión. En las condiciones particulares de cada área física del planeta, los ritmos son diferentes; por eso aquel verso: cada comarca en la tierra tiene un rasgo prominente nos sugiere los caracteres propios de cada región; el sol sale a horas variadas, el calentamiento nos “habla” de su modificación gradual desde el ecuador hasta el polo. Otro gran factor de la alteración es la topografía: las montañas modifican los ángulos como llega la luz solar, altera la circulación de las masas de aire, la mayor o menor violencia en el movimiento del aire, las relaciones del medio físico en las profundidades de los valles o en las cumbres de las montañas; todo ello les comunica a las áreas orográficas caracteres en el medio que originan diferenciación en la personalidad regional. Cuando analizamos la sociología humana advertimos que los habitantes de las áreas montañosas tienen caracteres sociales diferentes a aquellos de las llanuras. La historia nos habla de la belicosidad de algunas regiones. En ellas encontramos continuas guerras a lo largo de siglos y aún de milenios.
Todos estos ecosistemas abarcan áreas variadas de territorio, que pueden tener diversa magnitud, pueden tener algunos caracteres comunes que representan vínculos. Estos son los que determinaron desde el punto de vista político la formación de las provincias argentinas.
La música del hablar en cada gran ecosistema, o expresado de otra manera diríamos que cada provincia argentina expresa caracteres culturales que, provenientes de la relación del hombre y el medio, fácilmente se distinguen por la música del hablar. Ese fenómeno tiene tanta importancia que si trasladamos nuestra visión a otras regiones del mundo, encontraremos el mismo fenómeno frecuentemente más notable. Probablemente, porque en los viejos países los rasgos culturales se han definido a lo largo de la historia. En los países del sur de Europa podemos distinguir notablemente a un andaluz de un castellano, o un catalán de un vasco o un gallego. Del mismo modo, en Italia distinguimos a un siciliano de un napolitano, o a un marquillano o un genovés.
Se argumenta frecuentemente que estos rasgos culturales provienen de las invasiones de los bárbaros; pueblos que traían su historia. Pero al mismo tiempo hay que considerar que a lo largo de los siglos la transformación se ha integrado con la influencia del medio ambiente. Este fenómeno también se puede observar en Argentina: la llegada de los europeos con la conquista determinó el cambio de caracteres culturales que se fueron transformando bajo la influencia progresiva del medio ambiente de cada región. Se argumenta que también las tribus dominantes en las diversas áreas territoriales han tenido influencia cultural en Argentina, pero podemos señalar una vez más que esos pueblos también habían sufrido la influencia del mismo medio ambiente a lo largo de sus respectivas historias.
En nuestro Chaco semiárido, hay dos estaciones bien marcadas: el semestre lluvioso cálido, y el invierno seco y triste. De allí surgen dos formas musicales de nuestra región: la chacarera, alegre en el verano, con esas noches deliciosas que invitan a la alegría colectiva; y la vidala, que expresa una tristeza y al mismo tiempo las angustias de una historia de explotación irracional. En la música de esta región, además de la guitarra ya tradicional, se agrega el bombo y la caja, instrumentos propios y muy típicos para cantar las alegrías y las tristezas, y comunicarlas a gran distancia por bombos legüeros (que se escuchan a varias leguas de distancia).
En la región pampeana, donde todo es igual en su inmensa llanura, con variaciones poco notables del clima durante el año. El paisaje infinitamente igual siempre suavemente agradable se manifiesta en la música llana, poco variada; le llaman la xifra, y también la vidalita, y otros tipos de música. Donde una literatura sencilla con cierto ritmo musical se expresa en diálogos de personas que habitan lejos una de otra y muestran la alegría del reencuentro. En Cuyo, la tierra del sol y del buen vino, la música expresa una alegría muy particular, difícilmente definible. En las regiones serranas; Catamarca, La Rioja, Mendoza, con clima cálido y árido, tiene sus propias formas musicales: la cueca, que nos “dice” del variado paisaje.
El espíritu humano nos informa de las particularidades propias de cada región. Del mismo modo, las expresiones literarias tienen un sentido similar. Es muy frecuente el cuento, que suele ser motivo de reuniones familiares donde se expresan anécdotas generalmente alegres; o bien la literatura descriptiva, muy rica y variada, y distinta en cada región. Sería demasiado extenso enumerar los estilos de cuentos, narraciones, o de pensamientos filosóficos expresados por poetas y escritores que se han hecho famosos en cada una de sus expresiones literarias. El hombre dialoga con la naturaleza. El espíritu humano suele expresar los caracteres propios del medio ambiente en cada gran ecosistema.
El ecosistema varía constantemente, de tal modo que el espíritu está vibrando con el medio. Podríamos decir como Ortega y Gasset el hombre es, el hombre y sus circunstancias. Estas son propias no solamente de cada área geográfica sino del tiempo variable en etapas cortas o profundamente expresivas en largos períodos de tiempo. Las expresiones muy variables van adecuando el espíritu del hombre a la variabilidad y lo adaptan a su tiempo. Las que abarcan grandes períodos de tiempo dan los rasgos fundamentales de la cultura de cada región del mundo.

Néstor René Ledesma

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