jueves, 27 de agosto de 2009 | |

Crisis santiagueña

La que actualmente llaman "crisis" santiagueña, es decir la situación de pobreza en el pueblo de la Provincia, no es un fenómeno nuevo. La actual crisis afecta a todo el país sin duda. Santiago del Estero sufre el agotamiento del proceso de cambio de 1a historia nacional, promovido por la llamada "Generación del 80", de 1880, es decir de la extraordinaria política de los notables presidentes Mitre, Sarmiento, Avellaneda y Roca.
Cabe recordar que la fundación de la ciudad de Santiago del Estero significó la piedra basal de la actual República Argentina.
Esta ciudad tuvo, desde el comienzo, la visión de que su misión consistía en fundar un país. Con esa idea ocupó territorio, es decir un espacio sin límites. Consolidó la dominación territorial fundando ciudades hacia todos los puntos cardinales. Estableció la autoridad, la educación, la economía, la actividad religiosa. En todos los aspectos empezó por el germen y evolucionó hasta llegar a los mayores niveles, a la gobernación, a fundar la Universidad, la industria, el Obispado…
El desarrollo cultural se basó en un espíritu de buena voluntad. Ello se evidencia por el hecho de que al fundar Córdoba, la expedición se componía de 50 europeos y numerosos americanos. Este proceso se completó con la unidad étnica, que producía un nuevo tipo humano: el criollo. La economía se integraba con elementos de la ecología europea: trigo, ganado vacuno, vid, olivo... a las que se agregaran los de origen autóctono: mara, papa, batata, algodón, zapallo, sandia y otras cucurbitáceas... Se crearon escuelas para el desarrollo intelectual del llamado "indio", en la época en que en otras regiones se apelaba a la autoridad papal, para definir si el antiguo habitante de América pertenecía a la especie humana.
Santiago del Estero fue el centro de la creación de un país a la manera de un Nuevo Mundo, que surgió al descubrirse América. El Nuevo Mundo debía enriquecer a la humanidad con naciones de estilo propio. Esta fue la obra de Santiago del Estero, a lo largo de tres siglos.
La Generación del 80 dio un nuevo rumbo a la historia nacional. Conquistó "el desierto"; éste era nada menos que la Región Pampeana, es decir el área geográfica más fértil del planeta. Quiero señalar especialmente esto, porque los grandes hombres del 80, deslumbrados por el Hemisferio Norte, introdujeron varios equívocos. Desierto, para ellos, es una región no poblada por la raza blanca. Barbarie, eran las nuevas formas culturales formadas en el país ensamblando elementos de la cultura europea y de la autóctona.

Santiago del Estero había llegado a una situación de privilegio a fines del siglo XIX. Los cambios promovidos por la Generación del 80 modificarán profundamente el panorama cultural, económico y étnico. En un país de 4.500.000 habitantes se introdujeron del doble al triple de inmigrantes. Estos se ubicaron en el puerto donde habían arribado y en la Región Pampeana. Se agruparon sus comunidades según sus orígenes. Hablaban sus dialectos, mantenían sus formas alimenticias, sus costumbres eran las de sus orígenes. Realmente "vivían en Europa", pero estaban en Argentina. Las decisiones del poder, históricamente han sido dominadas por el entorno de personajes que nunca tuvieron verdadero amor por la Patria.
Se impuso una nueva economía orientada exclusivamente a resolver el problema alimentario de Europa. Fundamentalmente la economía fue agropecuaria, basada en especies de la ecología del Antiguo Continente: trigo, ganado vacuno, manzana y otros frutales, lino y otras especies industriales. El maíz, especie americana, se introdujo como maíz piamontés, la papa se introdujo como polaca.
La nueva economía tuvo un éxito extraordinario. Argentina fue el granero del Mundo, según se nos enseñó (realmente la era sólo para Europa). Un pueblo de costumbres austeras se sintió satisfecho, fue el período feliz de la historia argentina. El comienzo del siglo XX se caracterizó por ser la época de estabilidad política. Las clases "altas" experimentaron un gran refinamiento, al nivel de las capitales imperiales. Apareció el concepto de "economía nacional" y "economías regionales" es decir: diferenciar entre el área floreciente y los pobres.
Esto hizo olvidar a las economías regionales. Los aportes que pudo ofrecer la ecología natural del país no fueron tomados en cuenta. Las formas culturales, las personas que no eran de pura raza blanca, todo ello fue despreciado. La Universidad no creyó necesario estudiar científicamente los aportes que ofrecía la naturaleza como recurso. Tampoco le interesaron las nuevas expresiones culturales...
Todos los productos propios del país fueron "explotados", "extraídos", utilizados en sus formas más primitivas. Sin tener concepto de las consecuencias, se degradó el equilibrio ecológico de todo el territorio nacional. La principal victima fue Santiago del Estero, porque en su geografía atesora los elementos más auténticos, diferentes a los del Antiguo Continente. Santiago aportó lo que resultó más necesario para el progreso nacional: ferrocarriles, economía agropecuaria, energía biológica para la industria y el confort... Los progresos culturales logrados en siglos fueron olvidados. Santiago del Estera quedó, por así decirlo, "cristalizado" a la mitad del siglo XIX. Mientras todo avanzó, este proceso la atrasó históricamente.
El impacto espiritual de este fenómeno resultó gravísimo para Santiago del Estero. Este largo período de decadencia ha creado una profunda desconfianza del santiagueño, en sí mismo. Sin visión de un futuro, sin conocer las riquezas por falta de investigación, sin una orientación. Me atrevo a decir que nuestra Provincia nunca fue gobernada y fue como un barco sin timón en los tiempos que más necesitaba. Alcanza tal nivel de desconfianza esta situación, que se han creado prejuicios negativos. Estos prejuicios presentan al santiagueño, que lo hizo todo en el país, como una persona ociosa, apática, incapaz... Se hace aparecer a la provincia como sin recursos, teniendo grandes áreas con gran variedad de posibilidades ecológico-económicas y productos básicos de la mayor calidad. Se la presenta como una región inhóspita, sin percibir que durantes 8 meses del año, su clima es de primavera.
Para nuestra Provincia la situación se agrava, porque toda la estructura creada por la Generación del 80 ha entrado en crisis. Después de la II Guerra Mundial, Europa comenzó a autoabastecerse. La República Argentina entró en una crisis económica, que se agudiza progresivamente, al no haber previsto alternativas. Esta crisis nacional se siente más profundamente en nuestra Provincia, porque sufre el problema espiritual de la falta de confianza en si misma; los gobiernos dominados por los prejuicios negativos no han tenido valentía para programar el desarrollo, han preferido mantener la pobreza.
Falta de un verdadero conocimiento de las posibilidades ecológicas-económicas, uniendo la potencialidad espiritual y la capacidad que crea la presencia universitaria, esta clase política no se presenta en estos momentos como una esperanza, para que el pueblo santiagueño ejercite su verdadera capacidad. La Universidad es la esperanza. La Universidad debe responder a este diálogo con la historia, respetando el proyecto de su creación, que se resume en desarrollo de cada una de sus áreas de influencia.


Néstor René Ledesma

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